Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

12/06/2012 - Ignacio M. García Medina
Google solicita el rescate

Utilizando eufemismos político-bancarios, Google se ha convertido en demasiado grande para dejarla caer. En sus servidores depositamos nuestra confianza cientos de millones de usuarios de todo el mundo: nuestros correos electrónicos, nuestros documentos, mapas, vídeos, páginas web, fotos y un sinfín de cosas más prácticamente inabarcables en unas líneas. Las implicaciones que tendría la quiebra de Google serían ciertamente devastadoras para el mundo tal y como lo conocemos.

Siguiendo la misma retorcida lógica estatal que se ha seguido con la banca, deberíamos proteger y blindar a Google con mucha regulación y garantizando que, llegado el caso de su quiebra, esta empresa sería rescatada por el Estado. ¿Qué pasaría entonces? Analicémoslo. Por un lado Google, sabiéndose inmune, empezaría a llevar a cabo proyectos de toda índole sin importar su relación coste/beneficio, sino que sólo atendería a su supuesta utilidad social. Por otro lado, los usuarios tenderíamos a usar Google para todo sin preocuparnos por la vieja enseñanza que recomienda no poner todos los huevos en el mismo cesto. Por último, las competidoras presentes y futuras o bien desistirían de invertir en un mercado tan regulado y proteccionista con Google o bien pedirían similar protección e inmunidad ante sus previsibles desaguisados.

Sin embargo, en la actualidad y en el futuro inmediato, no sólo no se espera la quiebra de Google, sino que ésta tiene cada vez mayores beneficios, invierte en proyectos ambiciosos pero cabales y, entre ellos, también pierde dinero con algún sonado fracaso, pero sin comprometer los cimientos de la compañía. Por otro lado, los competidores y colaboradores surgen por doquier, obligándose entre todos a mantener un ritmo espectacular de innovación y competitividad, ofreciendo a todos los clientes no sólo unos precios cada vez más ajustados y unos servicios en constante mejoría, sino un abanico de posibilidades para elgir y diversificar en caso de que alguno no les convenza plenamente: puedes tener el correo en Gmail, las fotos en Flickr y tu red social favorita puede ser Facebook…

La banca, por el contrario ha funcionado de la manera inversa. Los clientes, nosotros, hemos dado por hecho que el dinero depositado estaba garantizado en cualquier banco, lo gestionen quienes lo gestionen y hagan éstos lo que hagan. Por culpa de la red de seguridad tejida por el Estado, nadie se ha parado a preguntarse por qué daban duros a cuatro pesetas, hipotecas como quien reparte golosinas o créditos a mansalva. Ahora toca pagar entre todos y vía impuestos todos estos descalabros.

Un sitema bancario sin intervenir devolvería la cordura a todo el sistema, eso sí, nos obligaría a actuar con la responsabilidad inherente a la libertad que recuperaríamos. Habría bancos que hicieran las cosas manifiestamente mejor que otros y con esos trabajaría la gente prudente y seria, exigiendo transparencia y profesionalidad. También habría bancos que ofrecerían el oro y el moro para captar a desesperados o los que creen que pueden dar un pelotazo. La diferencia con lo actual es que en una sociedad libre, el segundo grupo sería mucho más pequeño y tendente a cero porque nunca se harían lo suficientemente grandes, ya que caerían antes y nadie nos obligaría a rescatarlos.

 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com