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17/11/2010 - Sergio Alonso
Conferencia 7/10

¿Qué hacer?
                                         
Responder a esta pregunta no es difícil, ya que sobre este tema se ha manifestado media humanidad.
A pesar de ello, voy a hacer un esfuerzo por poner al descubierto los cimientos del problema nacional. Y nada mejor que hacerlo con ejemplos:
Cuando se edita una publicidad engañosa se puede sancionar al responsable, cosa que me parece muy bien. Sin embargo, un miembro representativo de un partido político puede sostener las más vergonzosas mentiras sin que nadie le pida responsabilidades. Esto es sólo un ejemplo de lo poco que hemos avanzado democráticamente en España. No es suficiente tener una constitución democrática: la democracia hay que practicarla y defenderla todos los días, de lo contrario seremos un pueblo sometido y, por lo tanto, fácil de manipular. Pero además practicamos una tremenda contradicción: le damos una bajísima calificación a los políticos y esperamos que sean ellos los que nos saquen de la crisis, y …

¿Nosotros qué hacemos?

He comenzado mi intervención de esta manera porque quiero transmitirles que lo importante es la actitud de los pueblos, para sentirse libres y poder influir en su futuro. Los organismos públicos, sobre todo los gobiernos, pueden frenar el desarrollo de forma radical; no obstante, es imposible que generen la riqueza necesaria, sólo pueden contribuir a facilitar el desarrollo engrasando los mecanismos y ejerciendo de garantes del respeto al ciudadano.

Yo no poseo formulas mágicas que aportar. Al igual que Uds, conozco las soluciones que se han repetido hasta la saciedad y que funcionan en otros países. La clave está en qué dirección queremos movernos: ¿Queremos aspirar a los primeros puestos en lo económico, en lo cultural, en la defensa de los derechos democráticos, en el terreno de la ética, o por el contrario, hacia la falta de competencia e incentivos, hacia el inmovilismo, el partidismo radical, hacia el desprecio a la inteligencia y a la protección de la incompetencia?
Yo me apunto a la dirección del desarrollo, sin más calificativos. No olvidemos que la riqueza no puede repartirse si no existe.

Las propuestas son simples:

Es ya hora de reformar el Senado, cambiar la ley electoral para impulsar las listas abiertas, ampliar la lista de condiciones para ocupar cargos públicos de relevancia, entre ellos limitar la presencia en el Parlamento Nacional de personas cuyos ingresos dependan del Estado, que en España es del 70%. En el RU está prohibida la participación de los funcionarios, por considerarla incompatible, y en Suiza otro tanto de lo mismo. No he seguido analizando otras constituciones porque me llevaría demasiado tiempo. No es nada en contra de los funcionarios: a mí tampoco me gustaría que el 70% fueran solo empresarios. Y ahora preguntémonos ¿Cómo se van a reformar las AAPP con un Parlamento así compuesto?

• Tenemos que cambiar la legislación para simplificar los procedimientos administrativos, evitando la duplicidad de funciones y la maraña de leyes que nos sumergen de tal manera que provocan corrupción. Además de eso, desde el momento en que un funcionario tramita un documento empiezan sus responsabilidades, pero si no lo tramita no hay responsabilidad, por lo tanto, ¿que prisa hay? Yo a eso lo llamo “la motivación a la inversa”.
Clarificar y simplificar la legislación traería consigo un mayor respeto al espíritu que creó las leyes, para que éste no se vea vulnerado. Con ello se reduciría la excesiva acumulación de causas pendientes.

• Sería deseable que en las AAPP hubiera una mayor transparencia en los datos y un mayor uso de internet.

• Tenemos que lograr una reforma laboral seria, porque la dificultad de la fórmula actual es que nos hará sufrir los inconvenientes de la presión sindical, sin haber logrado un mercado laboral competitivo con el resto de Europa.

• Reducir todo gasto superfluo en las AAPP. Existe un absoluto desprecio al ahorro. El poder de tener un entramado tan amplio, permite el clientelismo partidista.

• Tenemos que Conseguir que se congelen los presupuestos de personal de todas las AAPP, no se puede bajar el sueldo a los funcionarios y al mismo tiempo seguir contratando más personal. Mi propuesta concreta es: congelación de las partidas presupuestarias, y a medida que se vayan liberando puestos, utilizar ese dinero sobrante para dedicarlo a fomentar la eficacia en los organismos públicos, favoreciendo económicamente por medio de incentivos a los funcionarios responsables, que sin duda los hay. Recomiendo, no obstante, 3 excepciones: Justicia, Policía y Fuerzas Armadas.

• Rechazar todos los proyectos públicos que constituyan una losa futura para las arcas públicas, sin aportar beneficio social alguno, aunque el dinero venga de la UE.

• Reducir la fiscalidad en todas las actividades que generen actividad económica.

• Que los incentivos a los inspectores de la Hacienda Pública vayan fundamentalmente dirigidos a la aportación de nuevos contribuyentes.

• Hay que acabar con la abultada economía sumergida, que es la parte menos solidaria de la sociedad, y que sin embargo, se contempla con cierta simpatía.

• Fomentar la investigación sí, pero sujeta a resultados. No vale invertir dinero para satisfacer los deseos investigadores de algún señor que tiene la suerte de tener un padrino. El dinero público está para producir y enriquecer a la sociedad que le ha aportado los medios. La investigación es imprescindible y debe ser protegida fiscalmente, en grado máximo.

• En lo que respecta a enseñanza, tengo que decir que a pesar de las personas que de forma irresponsable critican los informes internacionales, cuyos rankings dejan nuestra enseñanza mal parada, tenemos que hacer un gran esfuerzo, y no me refiero precisamente en lo económico. Además, no cabe duda que la falta de competencia adormece. Por ese motivo muchos países han implantado el cheque escolar. Se trata de un sistema que se utiliza para incentivar la enseñanza de calidad, y pongo un ejemplo: en las universidades del RU, los estudiantes eligen dónde quieren estudiar, y el Estado aporta la cantidad correspondiente para ese alumno. Evidentemente las Universidades de más prestigio consiguen mayor número y calidad de alumnos. Eso les permite a los centros de mayor prestigio disponer de más recursos para mejorar la enseñanza y la investigación. Por lo tanto, es fácil suponer que las Universidades que no poseen recursos podrían desaparecer, de manera que el profesorado, velando por su puesto de trabajo, no estará tan cómodo como en nuestras universidades, donde las plazas del profesorado están garantizadas sin importar la calidad de su trabajo. Por cierto, las repeticiones no las paga el Estado, bajo la consigna de que ‘el dinero público sólo paga una carrera’. Hasta Suecia va en esa dirección.

• El cheque sanitario es algo similar al caso de la enseñanza, y habría que preguntarse: ¿Es justo que un padre no pueda decidir dónde y quién opera a su hijo, después de estar pagando la SS durante años? Pero claro, en España seguimos con un discurso de principios del siglo pasado, defendiendo el dirigismo público, como si estuviera demostrada su eficacia.

• Privatizar los servicios ineficientes, vigilando posteriormente el estricto cumplimiento de los contratos.

• No podemos seguir fomentando la mediocridad, aprovechemos a los buenos profesionales, que hay muchos, y no protejamos a los incompetentes, con unos sistemas y unos sindicatos dedicados a la protección de la ineficacia.

• No podemos seguir engordando las llamadas energías alternativas, porque para pagar éstas estamos viendo cómo sube el precio de la energía, y sabemos que ha de seguir subiendo. ¿Cuándo vamos a tomarnos en serio producir a un menor costo? Hoy por hoy la energía nuclear es la respuesta más viable.

• Limitar a un mínimo las subvenciones, y las que queden, convertirlas en incentivos fiscales, reduciendo, por tanto, la influencia de los políticos.

• La familia tiene también un papel fundamental, hay que educar dando ejemplo. La mayor influencia está en la familia, no se puede delegar la educación totalmente en el colegio.
Toda nuestra estructura está ideada para no asumir responsabilidades; por lo tanto, utilizar el sentido común no es lo importante. Lo vemos en muchas empresas y organismos públicos y privados. ¡Qué enorme desperdicio de cerebros que no aportan nada y lo consultan todo! Hemos de fomentar las organizaciones horizontales. Después, si hay tiempo, les cuento un ejemplo.

• Tenemos que conseguir que nuestras Embajadas sean los mejores vendedores de nuestros productos. Sus agregados comerciales deben ser los mejores posibles, fomentando de forma eficiente nuestras oportunidades en un mundo globalizado.

• He dejado como última propuesta la más importante para la economía canaria: el turismo. Es asombroso lo poco que respetamos nuestra mejor fuente de ingresos. Dejemos de proteger a quien no cumple con las más elementales normas. Si los Ayuntamientos no cumplen en limpieza, en seguridad, en desarrollar los planes urbanísticos, etc… que se les quiten las competencias. Lo contrario es un lujo que no nos podemos permitir, y todos, absolutamente todos, debemos ser amables con nuestros visitantes: una sola sonrisa puede a veces disculpar algún error. En una palabra, seamos hospitalarios.


Estas propuestas requieren unos equipos de inspección de probada honestidad y capacidad, bien remunerados, que son los mejores garantes del servicio a los ciudadanos, permitiendo suprimir una cuantiosa e inútil burocracia.
Todos estos cambios, y muchos más que todos conocemos, no admiten demora, por eso no utilizo el término ‘largo plazo’, pues aunque sus efectos no se puedan apreciar a corto, hemos de ponerlos en marcha de forma inmediata: ya hemos perdido suficiente tiempo y estamos en el vagón de cola. Según se ha publicado recientemente, en competitividad estamos en el puesto Nº 42.
Eso nos lleva a preguntarnos ¿Dónde está la primera división?

Ahora quiero volver a hablar de la importancia de la ACTITUD de los pueblos.                              
¿Por qué es tan importante la actitud de las personas?
Porque es lo que hace prosperar a éstas y a sus comunidades.
Prosperar no significa solamente enriquecerse económicamente, hay que referirse también al enriquecimiento intelectual, moral y político. Es el conjunto de todo ello lo que conduce al éxito y a la felicidad duradera. La autosatisfacción viene dada por saber que el propio individuo es conocedor de haber obtenido el máximo rendimiento con los medios que la naturaleza le ha proporcionado. Ello pues, depende de la actitud que haya tenido durante su existencia.
Basta con analizar los países. Los hay que tienen enormes riquezas naturales y siguen empeñados en mantenerse en la pobreza, otros hay, sin embargo, como el caso de Suiza, primer país en el ranking de competitividad. Es un país sin riquezas naturales, su territorio es muy escaso para el cultivo, pero su verdadero patrimonio es una población perfectamente formada.
En esta federación cantonal, un desempleado sale de su casa a la misma hora que cuando tenía trabajo, para conseguir emplearse lo más rápidamente posible. Pero hay otra razón también importante: no quiere que sus vecinos se enteren que está en el paro, ya que no es una situación para presumir. Por cierto que en Suiza, que tiene uno de los sueldos más altos del mundo, el paro actual está en el 3.6%, sin trucos estadísticos, y el despedido solo tiene derecho a 30 días sin explicación alguna. Es evidente que el tutelaje que se practica en España no es útil para nadie, por mucho que queramos disfrazar esta realidad.
Como dato curioso les diré que es el Parlamento Suizo el que designa a los ministros. Bien, pues recientemente se han producido dos bajas que ya han sido cubiertas y representan una novedad, el número de mujeres en el Gobierno es de 4 y el número de hombres 3, sin cuotas preestablecidas, lo que demuestra que los parlamentarios suizos, en lugar de pensar en el sexo, están pensando en aprovechar a los mejores cerebros.
Nuestra aspiración debe ser competir con Finlandia por el primer puesto en educación, y con Suiza en eficacia. Lo contrario es tener espíritu de perdedores. Ya sé que todo esto requiere tiempo, por eso no podemos permitirnos el lujo de esperar más.

MUCHAS GRACIAS




 

 

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