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02/06/2010 - José Francisco Fernández Belda
El legado de Negrín


Hace unos días se podía leer en la prensa la inmensa alegría que les producía al Cabildo Insular de Gran Canaria y a la Fundación Juan Negrín la firma de los convenios de cesión del legado documental de don Juan Negrín López y la aprobación de nuevas partidas de gasto público en rehabilitación de inmuebles. Dejando ahora a un lado su gran valía científica, la importancia política de este grancanario viene, entre otras cosas, de haber sido el último presidente del Consejo de Ministros de la II República Española en representación del PSOE ─siendo Manuel Azaña su presidente, desde mayo de 1937 hasta que Franco ganó la Guerra Civil─ y continuar presidiendo un virtual Consejo en el exilio, hasta 1945 cuando fue sustituido por José Giral. Gran parte de su controvertida carrera política la había iniciado antes como ministro de Hacienda con Largo Caballero hasta la caída de éste. Juan Negrín lo sustituyó en el cargo, aunque siguió conservando aquella cartera ministerial, la llave de la caja del dinero.

Muy probablemente, junto con Santiago Carrillo, no ha habido personaje más odiado, discutido y controvertido en España desde el fin de la guerra civil. Según el historiador Stanley G. Payne, el bando franquista lo consideraba un “rojo traidor”, entre otras muchas cosas por la entrega a Moscú y a Stalin de una gran parte de las reservas de oro del Banco de España, contra la opinión de Largo Caballero y Prieto, cuestión de sobra conocida con el apelativo del “Oro de Moscú”. Pero es que también era denostado en el bando del Frente Popular, mal llamado republicano, donde una buena parte de quienes no compartían su subordinación a los planes de la Unión Soviética para España, le echaban en cara la prolongación inútil de una guerra civil perdida, de tolerar ─cuando no amparar─ las atrocidades cometidas en las checas y la creación de una guardia “de corps”, con unos 15.000 carabineros, que el pueblo bautizó sarcásticamente como los “Cien mil hijos de Negrín”. La creación por Zapatero de la UME ¿no se habrá inspirado en este antecedente histórico?

Tampoco gustaba mucho en el Gobierno del Frente Popular la autonomía con que ejercía el cargo de ministro de Hacienda don Juan Negrín López, tanto que el propio presidente Largo Caballero se quejaba amargamente (sic): “El señor Negrín, sistemáticamente, se ha negado siempre a dar cuenta de su gestión, (...) Desgraciado país, que se ve gobernado por quienes carecen de toda clase de escrúpulos (...)”.

En suma, es un personaje que pertenece a la historia de España, esa que casi el 80% de los actuales españoles no vivieron, cuestión obvia si se tiene en cuenta las edades y las más de ocho décadas transcurridas. Sus hechos, no tanto su aventuras íntimas y personales, son merecedores de un profundo y documentado estudio por los historiadores profesionales y no dejar esta labor en manos de políticos, de uno y otro signo, que pretenden arrimar el ascua a su sardina para su día a día sectario. Hay quién necesita inventar héroes, otros crear villanos, que justifiquen lo que pudo ser o pasar, pero que no fue ni pasó.

Por todo ello es muy importante la digitalización de los documentos políticos que tenía en su poder la nieta del estadista, Carmen Negrín Fetter. Y no estaría mal que esa labor fuera completa y certificada por un organismo internacional independiente, al estilo de los documentos notariales, para evitar acusaciones posteriores, probablemente no demostrables, de haber ocultado documentos que pudieran no ser concordantes con algunas tesis mantenidas por personajes más amigos de la leyenda que de la historiografía, de la interpretación política sesgada que de la constatación documental.

No es fácil o éticamente justificable en tiempos de bonanza, pero menos aún en los duros momentos económicos y políticos actuales, que para cumplir con esta labor de estudio y análisis del pasado, el Cabildo Insular de Gran Canaria necesite gastar fondos públicos en ceder y habilitar o rehabilitar nuevos espacios para ubicar esta colección documental. Gracias a la generosa cesión de doña Carmen Negrín, que supongo fue altruista y no a cambio de precio, los historiadores y los interesados en esa convulsa parte de la historia de España, podrán analizar a fondo, en su casa, estos archivos digitalizados. Les bastaría un simple ordenador y los soportes informáticos que se pongan a disposición de todos. No creo defendible, en ningún caso, que la antigua Caja de Reclutas, después escuela de folclore, deba ser dedicada a este fin ni a sede de ninguna Fundación subvencionada, con los gastos de adaptación y mantenimiento, con nuevos empleados públicos y personal de vigilancia que habría que crear y comprometer, ejercicio tras ejercicio. Unos CD o DVD, caben en un mini archivador en las bibliotecas universitarias o públicas, o adquiridos por los interesados. Eso es precisamente lo que los historiadores necesitan, sin necesidad de desplazarse a lugares de costosísimo mantenimiento. Los originales, creo, estarían mucho mejor en el Archivo de Salamanca, dada la dimensión nacional, más que canaria de la persona que fue Juan Negrín. ¿Cuánto será el importe total, lo gastado y lo por gastar, de la “Operación Negrín”? Bueno sería saberlo, o quizás mejor no saberlo para no alborotar o escandalizar más de lo necesario.

jfbelda@teleline.es

 

 

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