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10/03/2010 - José Francisco Fernández Belda
El blanqueo de AENA

Mucho ruido causó el anuncio y publicación en el BOE del Real Decreto-ley, RDL, 1/2010, de 5 de febrero, por el que se regula la prestación de servicios de tránsito aéreo. En el preámbulo se dice que “la Dirección General de Aviación Civil ha puesto de manifiesto que los actuales costes de navegación aérea de AENA son los más elevados del entorno europeo”. También se ha dejado caer desde círculos políticos gubernamentales, que los sueldos de los controladores aéreos tienen gran parte de la culpa. Y por eso, la Federación Española de Asociación de Agencias de Viajes y el Gobierno de Canarias, entre otros que dependen directa o indirectamente de la aviación comercial, se precipitaron en apoyo del Ministro Don José Blanco sin apenas tiempo para haberse leído e informado técnicamente del contenido de este texto legal, que ha recibido el rechazo casi unánime de los expertos aeronáuticos nacionales y europeos, no sólo de los sindicatos de controladores y pilotos más o menos sospechosos y acusados de ser unos chantajistas empeñados en hundir el turismo en Canarias. La “prueba del algodón” se verá en esta Semana Santa, dicen, si es verdad que hay prevista una huelga encubierta y no un desgobierno y mala planificación de AENA. ¿Otra cortina de humo?

La música del spot publicitario gubernamental sonaba bien al gran público, poco dado al análisis de los textos legales. Se le ofrecía en bandeja uno de los motivos ocultos de que sea negativo el ejemplar crecimiento económico español, envidia de Sarcozy, de Berlusconi y de la fracasada Merkel. Pero Blanco, Don José, no debiera olvidar que también sería agradable para bolsillos de los esquilmados contribuyentes que, puestos a ahorrar y sentar precedentes, los mismos políticos o asimilados que pastorean aquí, allá y acullá se bajaran el sueldo por otro RDL, albeando de paso las cuentas públicas al igual que el “blanqueo” blanquísimo que el ministro dice querer hacer con las desastrosas cuentas de AENA de los últimos años. Una vez más el papel y la propaganda mendaz lo soportan todo. Mucha matización cabe hacer analizando punto por punto qué cosas, quienes y porqué han generado los 12.000 millones de euros de déficit en AENA cuando antes no lo había y que, avanzo, no son los controladores tan denostados los culpables, cuyas suastanciosas retribuciones las pagan las compañías aéreas y no salen de los Presupuestos Generales del Estado. Pero esto se tratará en otra entrega.

De entrada sorprende que en el preámbulo de este RDL se diga que “por su parte, la Intervención General de la Administración del Estado viene poniendo de manifiesto desde el año 2002, en sus sucesivos informes de auditoria de cuentas, que los incrementos retributivos de los controladores al servicio de AENA se realizan sin las preceptivas autorizaciones”. Los juristas retorcerán lo que sea menester, pero esa afirmación suena a reconocimiento de un delito por saltarse esa empresa la ley de forma reiterada y sistemática. Pero como los directivos de estas empresas públicas son políticos o asimilados, ¡ancha es Castilla!

Para comenzar el análisis por el principio, recomendaría bajar de Internet la carta abierta que Don Manuel Cazorla Vidal dirige a los Diputados del Congreso con el título “Motivos para votar NO al RDL 1/2010”, donde desgrana sus argumentos técnicos, políticos y económicos por los que debieran oponerse a ella. Pero este loable intento de un no político sólo tendría sentido si no existiera la disciplina de voto porque, tal como está la cosa, ahora basta con que piense el portavoz del partido y el resto a pulsar el botón que le ordene quien manda de verdad sobre los tres poderes del estado, que desde que Alfonso Guerra los enterró, es uno solo.

El Ministro habló de abaratar los costes de navegación aérea por la vía de liberalizar la prestación, es decir permitir legalmente que pueda haber más proveedores de esos servicios de tránsito aéreo debidamente homologados. Les sonó bien esa declaración de intenciones a los que piensan, pensamos, que la libre competencia es lo más sano que se ha inventado para los intereses de los consumidores. Pero la primera pedrada, en la frente. El artículo 1.1 dice: “Los servicios de tránsito aéreo de control de área y control de aproximación, así como los de información de vuelo, de alerta y de asesoramiento asociados a los volúmenes de espacio aéreo en los que se prestan tales servicios, continuarán prestándose directamente por la entidad pública empresarial Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), como entidad designada para dicha función”. O sea, que de liberalizar en este campo, nada de nada. Todo quedó en una declaración solemne para un telediario, de una emisora amiga.

Pero como por otro lado hay que contentar a la Comunidad Autónoma más beligerante en estos asuntos, el RDL propone en su artículo 1.2: “Corresponde al Ministerio de Fomento designar, dentro de bloques específicos de espacio aéreo, a proveedores civiles de servicios de tránsito aéreo de aeródromo debidamente certificados por una Autoridad Nacional de Supervisión de la Unión Europea”. Dicho de forma picada y menuda, sólo se liberalizan los servicios de aeródromo cercanos a las taifas autonómicas, (torre, plataforma, guaguas, gestión de terminal, alquileres y concesiones aeroportuarias varias, etc.), lo que una vez transferidas las competencias a la comunidad autónoma, permitirá el “aterrizaje” de los afectos a su “nacionalismo” para controlar las adjudicaciones de los concursos. ¡Buen panorama nos ofrece el blanqueo del Sr. Blanco! Demuestra una vez más que no entenderá de las cosas técnicas de su departamento, pero que es catedrático en política partidista (en minúsculas).


La política seguida por el Ministerio de Fomento en los últimos años, de inversiones mil millonarias sin atender a criterios de rentabilidad y de racionalidad del transporte, ha llevado a un endeudamiento escalofriante a la empresa pública AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea). Como simple dato fácilmente contrastable, no opinión política partidista ni sindical, esta empresa daba beneficios en el año 2004, mientras que en 2009 ya acumula la astronómica deuda de más de 12.000 millones de euros, o como nos es más inteligible a los menos jóvenes, de casi dos billones de pesetas. Conviene también saber que los intereses de esa deuda alcanzan ya los 800.000 euros diarios. Para poder entender la importancia relativa de esas cifras, se pueden comparar con algo más cercano recordando que el presupuesto total de gastos del Gobierno de Canarias para 2010 suma unos 7.120 miles de millones (s.e.u.o.).

Cuando la Administración se ha visto obligada a dar a conocer abiertamente las cuentas de AENA, es de suponer que sus señorías parlamentarias si que las conocieran de antemano pues forma parte de su trabajo el velar por la cosa pública, se ha podido comprobar que sólo nueve de los 49 aeródromos españoles tienen beneficios, el resto están en rojo, sobre todo el de Barcelona y Madrid-Barajas. Los únicos que presentan números negros son Alicante, Bilbao, Gerona, Ibiza, Gran Canaria, Málaga, Palma de Mallorca, Murcia San Javier y Tenerife Sur.

Esta es una de las consecuencias nefastas para el bolsillo de los contribuyentes por atender las reclamaciones megalomaníacas y despilfarradoras de las autonomías, diputaciones o cabildos ─de todos los colores políticos y siempre por razones electorales─ sin tener en cuenta criterios de racionalidad, costes de oportunidad (no se habla aquí de “oportunidad” para las empresas constructoras y políticos o Cajas vinculados de una u otra forma a ellas), y alternativas de movilidad por medios alternativos de transporte, como la carretera (vehículos públicos y privados de carga o de pasajeros), el tren (convencional, servicios de cercanías o en alta velocidad), o el marítimo (buques de carga y pasaje, ferrys o fast ferrys, etc).

En otras palabras, se ha actuado como nuevos ricos, creyendo que viajar en avión les da prestigio social, siempre que pague otro la factura, que una cosa es predicar en un mitín y otra dar trigo se su propio granero. Los otros medios de transporte son considerados de “segunda categoría” o para el pueblo llano, no para don Fulano, de profesión político. Ver publicada la lista de los “top ten” que utilizan el avión en algunos aeropuertos regionales, por ejemplo los canarios, enrojecería a más de uno, sobre todo si se mira también quien se hace cargo de abonar el billete. Con frecuencia se olvida que lo importante en el transporte no es el medio en el que se hace (barco, avión, tren o carretera), sino el tiempo total empleado en el desplazamiento, desde que se sale de casa hasta que se llega al destino final, y la seguridad o regularidad en horarios e itinerarios. Sobre todo en lo referente a la movilidad de las personas aunque no sólo, también en carga de mercancías, como por ejemplo, las perecederas.

Tal como muy acertadamente afirma don Manuel Cazorla Vidal en la carta comentada en la primera entrega, “la estructura de AENA como red ha garantizado, hasta hoy, la viabilidad del conjunto de la misma. Aeropuertos y servicios de Navegación Aérea rentables financiaban al resto, propiciando la cohesión territorial. El nuevo modelo de gestión presentado por Fomento, separando Aeropuertos de Navegación Aérea; y convirtiendo ésta última -por este RDL.- en un monopolio de AENA en ruta y aproximación, junto con una liberalización parcial sólo en aeródromos, puede comprometer la viabilidad de las partes menos rentables del conjunto y precisa de una reflexión y trámite parlamentario mucho más complejos que el de un Decreto-Ley, para poder evaluar todas las variables actuantes y garantizar la conectividad territorial”. Pero es que el Sr. Cazorla Vidal piensa en España, como una nación y no como una nación de naciones, en la equidad para con sus gentes y en la solidaridad interterritorial, mientras que otros sólo ven su taifa autonómica o nacionalista, con cargo al presupuesto nacional, “of course”.

Por último, antes de tratar en la próxima entrega el asunto de los controladores propiamente dicho, habría que analizar con mucho cuidado cómo y quién ha financiado esta deuda generada por el Ministerio de Fomento construyendo ruinosas infraestructuras. Hay que ver además si con los ingresos previsibles es posible amortizarla, al tiempo que se atienden los abultados gastos necesarios para el funcionamiento de las terminales y los servicios generales aeroportuarios que no se facturan a los usuarios directamente sino como una tasa global por operación, como son la disponibilidad del servicio de bomberos y emergencias, mantenimiento de las instalaciones del lado aire, etc. Si se hubieran financiado emitiendo deuda pública u obligaciones con la garantía de las propias infraestructuras en los mercados internacionales, ¿qué pasaría si se empezaran a producir impagados por parte de Fomento? ¿Quién podría llegar a ser el propietario de los aeropuertos? Yo no lo sé, pero seguro que Blanco, don José, sí lo sabe. Y debiera explicarlo claro y menudo, aunque ya suponemos que si lo hace nos dirá que la culpa de todo es del trío de las Azores, que como los tres mosqueteros en realidad eran cuatro, falta mentar al portugués en la foto de marras.


El abultado déficit actual de AENA, se ha generado por una política de inversiones en infraestructuras más que discutible. Los necesarios aunque prudentes planes de construcción o ampliación de terminales iniciados por el entonces Ministro de Fomento, Sr. Álvarez Cascos, se proyectaron y programaron de forma tal que su coste se cubría con los beneficios generados por toda la red de aeropuertos. Fue a partir de la llegada primero de Doña Magdalena Álvarez y de Don José Blanco después, cuando la situación se invirtió drásticamente, pasando de tener beneficios y remanente en caja hasta acumular un déficit actual de más de 12.000 millones de euros. Conviene tener presente que AENA ha adjudicado obras por más de 50.000 millones de euros desde el año 2004.

También conviene recordar que antes, las obras, eran financiadas en su totalidad con los ingresos provenientes de las compañías aéreas, que vuelan o sobrevuelan nuestro país y usan la red de aeropuertos españoles, mientras que ahora es necesario tirar de los Presupuestos Generales del Estado, es decir, pagar con el dinero de todos recaudado con impuestos, usen o no los aeropuertos. Esta curiosa formula para socializar los excesos y la mala gestión y planificación, necesita unos chivos expiatorios a los que culpar de todos los males. Y por eso presentan ante la opinión pública a los controladores aéreos como los malos de la película. No se dice que en realidad sus sueldos, aún siendo sustanciosos, siguen estando cubiertos, como antes, por las tasas de navegación aérea y no con dinero público. Con la misma técnica que se utilizó en Rusia con el libelo “Los Protocolos de los Sabios de Sión” para culpabilizar a los judíos de todos los males del universo mundo, se deriva ahora la frustración colectiva hacia un convenio colectivo en AENA, responsabilizándolo del desastre creado por los políticos, los de dentro y los de fuera de esta empresa pública. Además, en este caso, el Ministro alienta y calienta la caldera del deporte nacional: la omnipresente envidia nacional, injusta y desaforada las más de las veces. Otra vez, una nueva cortina de humo que oculta la realidad.

Se ha dicho que por culpa de los sueldos de los controladores, los aeropuertos españoles son los más caros de Europa. Es falso. Invito a los lectores a simular una factura en la Web de AENA y comprobar el desglose por conceptos para empezar a vislumbrar la auténtica realidad. Por ejemplo, simulando la factura mínima posible para un avión tipo Airbus A320, con 150 pasajeros a bordo, que aterrice en el aeropuerto de Gran Canaria, utilice sólo el servicio de pasarela y no una guagua, sin usar mostradores de facturación ni transportar carga, la factura sería de unos 1.696 euros. Pero lo relevante ahora es que de ese monto global, tan sólo 243,66 corresponden a los servicios de navegación y aproximación (controladores de AENA), aproximadamente un 14 % del total. El resto son cantidades que cobraría el gestor aeroportuario, caso de ser transferida por el Ministerio de Fomento a un proveedor de servicios de tránsito aéreo de aeródromo, privado o no, pero bajo competencia autonómica.

Teniendo en cuenta estas cifras y de seguir adelante con los planes que anuncia el RDL 1/2010, es difícil de entender cómo se puede decir, sin faltar a la verdad, que con la medida de
“controlar” a los controladores se podrá bajar el precio de los billetes de avión. La arenga televisiva todo lo admite, pero la realidad económica es muy tozuda. Sería bueno que el Sr. Blanco y la Dirección General de Aviación Civil explicaran cómo van a impedir el crecimiento brutal de costes que las inevitables deseconomías de escala produzcan por el fraccionamiento de los servicios entre varias empresas, multiplicando los cargos y sueldos políticos que eso conlleva, cuando se transfiera a las taifas locales la gestión aeroportuaria. Muy probablemente inventarán la forma de explicarlo, como inventaron lo de que no había decrecimiento sino crecimiento negativo, ni parados sino beneficiarios del estado de bienestar, y que sería la legislatura del pleno empleo pero con pleno paro, etc. Sólo que para cuando se sea consciente de lo que ha pasado, ya será demasiado tarde, el desastre estará consumado y será irreversible. Y, tal vez, la red de aeropuertos en manos de inversores de terceros países.

Y por último, hay dos detalles que, a mi modesto entender, resultan relevantes. Uno sería saber quienes, cómo y porqué tan sólo dos controladores, dicen que sindicalistas, llegaron a cobrar 900.000 euros sin que, al parecer sus jefes pudieran o quisieran impedirlo. ¿Qué mecanismo legal usaron? La segunda cuestión es también sorprendente. En el preámbulo del RDL se dice que los controladores son empleados públicos de la empresa AENA. Siendo así, resulta poco congruente que se pueda escribir en el argumentario que el PSOE ha repartido, “que la organización del trabajo sigue en manos de los controladores impidiendo a AENA garantizar la continuidad del servicio” y que “la planificación, organización y control del servicio de navegación aérea corresponda en exclusividad a AENA, que será quien determine las plantillas de controladores en cada dependencia”. ¿Será que en Fomento están pensando que los cargos políticos, no especialistas, dicten los criterios técnicos y operativos? Al parecer, y según se puede leer en la prensa especializada, eso ya sucedió en Barajas a las 48 horas del Decretazo, causando el caos y largas esperas de aviones hasta que la cordura imperó de nuevo. Aún se espera conocer las explicaciones públicas de la responsable de Navegación Aérea, Doña Carmen Librero, que a su vez pidió al Jefe de Torre y al Jefe de Sala con amenazas de expedientes. ¡Que la Virgen de Loreto, patrona de la aviación, nos proteja a todos!

 

 

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