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21/10/2009 - José Francisco Fernández Belda
El principio de precaución


Ya los distintos grupos económicos de interés están “velando armas” cara a la próxima confrontación electoral que tendrá lugar en las Cámaras de Comercio cuando esté acabando la primavera del año que viene. El pistoletazo de salida se dio hace unos días con el preceptivo paso previo de exposición pública del censo de empresas con derecho a voto. Ahora cada cual podrá comprobar si está registrado en él, y si lo está, que sea en su ─o en sus─ epígrafes correctos. Se podrá comprobar si esta vez no hay tantas inclusiones no ajustadas a la normativa vigente, como ya sucedió en pasados procesos. Aquella desvergonzada y antidemocrática situación produjo un profundo malestar entre tirios y troyanos, los unos por verse descubiertos en su burda maniobra de intento de fraude electoral y los otros escandalizados por la falta de reflejos y de celeridad en la Consejería de Industria, que actuó más como espectador pasivo y sin paraguas ante un chaparrón que cae de improviso. El resto no alineado con unos o con otros, pero interesados en un futuro esperanzador para la Cámara, echaron a faltar la debida diligencia presumible en la Dirección General de Comercio, como órgano tutelante, para haber actualizado el Reglamento de forma más racional. A ese desencanto, traducido en parte en una escandalosa abstención, ayudó la parsimonia en la resolución de las denuncias interpuestas en los tribunales de justicia.

Conviene tener presente que una empresa, sea persona física o jurídica, puede tener distintos epígrafes fiscales y por lo tanto estar incluida en una o varias agrupaciones y categorías electorales. De forma genérica puede decirse, con algún matiz, que en estas elecciones cada persona no es un voto sino que lo es cada epígrafe en los que haya estado al menos durante los dos años anteriores. En concreto, en el art. 16 bis-4 del Reglamento General se dice que “las personas naturales o jurídicas que ejerzan actividades correspondientes a diversos grupos del censo tendrán derecho activo y pasivo en cada uno de ellos. No obstante, si salieran elegidas en más de un grupo, deberán renunciar en el plazo de tres días a los puestos de miembros del Pleno que excedan de uno”.

Uno de los lobbies, grupos de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses, que más titulares y escándalos protagonizaron por aquellos días y meses fue el encabezado por José Miguel Suárez Gil, conocido por el equívoco apodo de “Zorro Plateado”, que parece estar invernando, o veraneando, en su “madriguera” tras hacer sido expulsado de sus cargos en la Cámara de Comercio de Las Palmas. No ha confirmado si se va a presentar a las próximas elecciones, por si mismo o por persona interpuesta, pero para hacer boca, otro de su grupo y también desposeído o desheredado cameral, el socorrido Socorro, anda repartiendo copias de escrituras notariales y enviando correos electrónicos, categoría span o correo basura, en un intento de desprestigiar a otro de los casi con total seguridad candidato a la reelección, Ángel Luis Tadeo. Si eso no es una precampaña, al menos lo parece cantidad.

Hay razones para suponer que UNEC-XXI, esa confederación creada por Suárez Gil, lo de asociación suena a poca confluencia planetaria, tiene como objetivo el intentar recuperar lo perdido en la Cámara. Hay quien dice que para esa estratagema se han subido al carro, como agarrándose a un clavo ardiendo, gentes que esperan una ocasión de prosperar por la vía de la subvención o del dedo gubernamental y no del esfuerzo o la iniciativa en un mercado libre y no condicionado por factores que dependan del favor político o del cacique del lugar.

Algunos andan diciendo que hay que ser generosos y tolerantes con todas las tendencias o sensibilidades, procurando llegar a acuerdos preelectorales que permitan repartirse el pescado antes de pescarlo. En este caso, a mi entender, hay al menos dos grupos que son irreconciliables y que tienen tan poco en común que les sería imposible pactar nada sin caer en el descrédito personal o institucional. Por si cupiera alguna duda, cualquier amago de pacto o conchavo con quien tantos enemigos, desengañados y engañados ha dejado en el camino, y con quien no parece tener amigos sino intereses, lo desaconseja el “Principio de Precaución” que exige ponerse a buen recaudo de la tentación, al tiempo de poner cuanta distancia física e intelectual se pueda entre ambos. El principio de “precaución”, o también llamado “de cautela”, llama a adoptar medidas de protección aunque no se tenga la certeza científica de que se producirá realmente el conflicto.

Si se repasa la historia, en este caso con el objetivo de no repetir errores pasados, tal vez más que ese principio cautelar sea mucho mejor aplicar directamente el “Principio de Prevención” que sugiere tomar ahora medidas ante la certeza moral de que el daño se producirá más pronto que tarde, en cuanto haya algo que repartir y no se sea el repartidor. Y como corolario de todo lo escrito, es posible ser políticamente correctos a la vez que piadosos o caritativos hermanos afirmando que hay que ser generosos y tolerantes, pero siempre tras la victoria. Primero ganar, después pactar lo que pueda ser pactable y sólo con quien tenga credibilidad y autoridad moral o ética para hacerlo. ¿Las ovejas volverán a creer en lobos con pieles de zorro?

jfbelda@teleline.es



 

 

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