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01/07/2009 - José Francisco Fernández Belda
Albricias, nació UNEC-XXI (1)

Como proclamaba la revista satírica La Codorniz en aquellos ya pretéritos tiempos: “¡Albricias, pan de Madagascar, traigo noticias que os va a encantar!”. De este tenor, o muy parecido al menos en la intención, fue el grito de guerra de José Miguel Suárez Gil, plasmó en el “Manifiesto-2009 Gran Canaria tiene futuro”. Lo aulló cuando tras los sus múltiples problemas en la Cámara de Comercio se saldaron con su destitución como responsable de varias áreas, y parafraseando el Cantar del Mío Cid, “al destierro con algunos de los suyos, polvo, sudor y hierro, el Gil cabalga”. Y parece que al destierro galopa al mismo ritmo que el desmoronamiento económico y de afiliados de las patronales que coordinaba, como eran Fedalime, Confeco, Red de Pymes (antes FEDAC) y sus colaterales hasta llenar un par de folios de nombres, o siglas como decía el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios.

Aplicado a este caso caso, no deja de ser inquietante la interpretación literal de la etimología y la semántica de la palabra albricias, del árabe hispánico albúšra, que el DRAE define como regalo que se da por alguna buena nueva a quien trae la primera noticia de ella y, en segunda acepción, regalo que se da o se pide con motivo de un fausto suceso. Mucho regalo y mucho dar o pedir parece que hay en la definición. Puede ser bueno si lo que se pide lo aportan ellos y muy malo si lo tenemos que poner entre todos, vía subvenciones varias, pongo por caso.

El pasado día 13 de mayo, además de rememorar el Milagro y los Misterios de Fátima, se presentó en sociedad esta nueva Unión Empresarial para el siglo XXI en el Hotel Santa Catalina. El Art. 7 de sus Estatutos establece quienes podrán ser miembros de esta confederación (así se auto denomina en el Art. 1 la UNEC-XXI): “aquellas Asociaciones, Federaciones, Confederaciones, Agrupaciones y Plataformas Empresariales representativas de todos los sectores y subsectores de la economía de Gran Canaria, al igual que las organizaciones de profesionales y trabajadores autónomos”, no personas a título individual.

Y así se llega a la Asamblea General Constituyente del pasado 11 de junio. El punto tercero del Orden del Día trata de la elección del Órgano de Gobierno. Según ha trascendido, al parecer no se eligió ni presidente que coordine y represente, ni tesorero que contabilice las cuotas y pague los gastos, sino tan sólo a cinco vicepresidentes y nada menos que a cuatro secretarios generales (mucho general parece para tan poca tropa), y un rosario de 33 no sé qué de comisiones de trabajo, que pondrán todo sus saberes para salvar a Gran Canaria, supongo que por ser tan insularistas, de los políticos de Ayuntamientos y Cabildos que nos gobiernan. ¿O nos salvarán, con su largamente acreditado altruismo, del criticado y sospechoso entendimiento político empresarial?

A pesar de los calores sanjuaneros y de haber saltado alguna hoguera que otra, es de suponer que la comisión gestora ha desarrollado una labor frenética para lograr que tantas asociaciones hayan presentado su candidatura de admisión, que la comisión gestora se reuniera para aprobarlas y que aquellas hubieran nombrado sus representantes para ésta. Y es que, según el Art. 8.1, a la solicitud de ingreso hay que acompañar: a) los Estatutos por los que se rigen, b) el acuerdo del órgano u órganos competente en el que conste la decisión de integrarse en la UNEC-XXI, d) en el caso de Fundaciones o grupos de pensamiento, un sucinto informe sobre las actividades que desarrolla, e) número de afiliados. También es razonable suponer que cuando registren en el organismo oficial pertinente el acta con los cargos nombrados, los funcionarios competentes exciten su celo a la hora de comprobar la veracidad de los datos aportados sobre tan magno acontecimiento histórico para Gran Canaria. Que exijan la documentación completa que los acredite, entre otras cosas que las asociaciones y similares existan aún legalmente y estén al día, o al año, con los nombramientos de sus juntas directivas, según sus propios estatutos, para que sean válidas las certificaciones que ellas firmen.

Reconozco que es difícil, además de inútil y frustrante si no se está en determinados ámbitos que negocian preferentemente con el poder político, estar al día con la información de las pompas y las obras de la pléyade de organizaciones empresariales y similares que pululan en estas muestras arisocadas Islas. Por eso llama la atención ver en las listas a personas como Rodríguez Batllori, en la secretaría general de la zona capitalina, Luis Hernández Pérez, en el no sé qué del sector portuario, o Tomás Pulido Castro, como otro no sé qué de Pymes industriales-Energías renovables. Si no pertenecen ni han sido delegados por alguna asociación o grupo de pensamiento, que supuestamente agrupará a más personas que ellos mismos, en cuyo caso sería muy interesante conocer el “sucinto informe sobre las actividades que desarrolla” exigido por los estatutos de UNEC-XXI para poder representar a un grupo o colectivo, como gusta llamar ahora a una o más personas unidas por un interés común, no necesariamente el producido por fondos monetarios. ¿Está claro? ¿Sí?, pues por favor, explíquemelo picado y menudo que lo quiero para la cachimba…

jfbelda@teleline.es

 

 

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