Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

17/03/2009 - José Francisco Fernández Belda
Los frikis pseudo empresariales

En España, y en casi todo el mundo civilizado, ha habido siempre personas que con su esfuerzo han logrado cimentar imperios económicos, creando empresas productivas con visión de futuro y permanencia, donde trabajan y ganan su pan muchas familias. Son los auténticos y genuinos empresarios, personas frecuentemente miradas y admiradas, queridas y respetadas, aunque algunos podamos sentir hacia ellas una cierta sana envidia por su habilidad y parte de suerte para detectar una oportunidad de negocio honrado y lanzarse donde otros muchos no se han atrevido a hacerlo. Estos empresarios suelen intentar pasar desapercibidos y, cuando se habla con ellos, acostumbran a expresarse con un gran sentido común al tiempo que manifiestan un alto grado de humanidad y de respeto hacia los valores éticos socialmente admitidos. El éxito empresarial y el dinero no ha nublado su personalidad.

También ha habido, y por desgracia sigue habiendo, otros individuos que han sabido aprovechar los resortes del poder político, por influencia o por simple y llana corrupción, para medrar hasta límites realmente obscenos, que repugnan el más elemental sentido común y cuyas fortunas, propias o familiares, no resistirían una somera inspección del fisco, esa institución de la que se predica que “Hacienda somos todos”, aunque es también obvio que de todos, lo que se dice de todos, pues va a ser que no. Estos últimos personajes suelen tener una característica que los identifica de lejos, como un faro para los barcos: su aspecto, modales y signos externos los señalan como los nuevos “frikis empresariales”, sublimación y puesta al siglo, más que al día, del concepto castizo del “hortera”.

Muchos de estos pintorescos personajes, aunque al decir popular con más peligro que una piraña en un bidé, se “equipan” de lujosos barcos y coches con chóferes. Al hilo de esto último recuerdo una anécdota protagonizada de uno de estos frikis, vinculado al sector alimentario vía comisiones, que fue a visitar a un gran empresario de los del primer tipo descrito, de los de verdad. Para darse importancia y tratar de ponerse a la altura del visitado, le contó que había podido llegar a la cita gracias a su chofer, porque él tenía uno para poder ir de un sitio a otro, dicho esto con aire fanfarrón. El veterano, sabio y sensato empresario, con esa socarronería tan propia de quien se ha ganado por sí mismo su estatus en lucha diaria y honrada, le explicó que la gente importante no tenía chofer, no lo necesitaba, porque era a ella a la que venía a ver y no ellos ir a visitar a los demás. Como no siempre estos visitadores han desarrollado el sentido del ridículo y la oportunidad, no estoy muy seguro de que aludido entendiera el fondo del asunto. Pero les aseguro que el resto de los presentes sí lo hizo a la primera, sintiendo una mezcla de recochineo y vergüenza ajena.

La palabra “friki” proviene originalmente del inglés “freak” (extraño, extravagante, estrafalario), aunque se usa ahora para referirse a personas de apariencia o comportamiento fuera de lo habitual, obsesionadas por un tema o practicando fanáticamente un hobby. En la España del pelotazo, al decir del ex ministro socialista Solchaga el país donde una persona podía hacerse rico más fácilmente, han surgido una serie de personajes que podríamos definir como el “Frikigil”, es decir, alguien que adora y avaricia el dinero al estilo del Tío Gilito, que creo que debe ser hermano del Pato Donal ya que los tres patitos Juanito, Jorgito y Jaimito le llaman tío, supongo que también como tratamiento familiar y no como lo harían unos patos callejeros proletarios malcriados. “En la Cámara de Comercio de Las Palmas hay mucha hambre de dinero”, dijo un día en la prensa el empresario constructor Félix Santiago a raíz de unos escándalos que al parecer hubo en la pasada etapa y que, según los periódicos, hizo intervenir al Órgano Tutelante de la Consejería de Comercio. Él sabrá a quién o a quienes se refería, pero su descripción parece encajar con este nuevo tipo de “frikigil”.

Con carácter general, el “frikigil” gusta de la apariencia y las fotos en la prensa —junto o en cuadrilla— con políticos que manejan el presupuesto público. Le encanta aparecer en las revistas del corazón, aunque sean algunas gacetillas locales que estén a caballo entre la información y la cutrez. Monta comidas y celebraciones en su casa para que la gente crea que son importantes e influyentes, aunque muchos de los asistentes hayan ido por miedo o a ver de cerca el increíble último lifting que se han practicado y a ver por sí mismos como han puesto en práctica las conocidas tres “C” necesarias para iniciarse como un auténtico friki: cambiar de casa, coche y compañera. ¿Reconocen el tipo de “frikigil”? Pues, no lo duden que como las meigas, haberlos hailos. Lo peor del caso es que el fenómeno parece ser contagioso. Por favor, ¡vacúnese!

jfbelda@teleline.es




 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com