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13/01/2009 - Antonio Salazar
Robinson Crusoe

El interés en plantear la lectura de Robinson Crusoe en este grupo, viene dado por la interpretación que se ha hecho de la teoría económica clásica sobre la economía robinsoniana, esto es, el análisis de la conducta del hombre que se enfrenta a la naturaleza, aislado, tal y como hace el protagonista de la novela de Dafoe. Aunque comparto el entusiasmo que despierta en muchos integrantes de la escuela austriaca de economía el personaje y sus enseñanzas, debo señalar que también me pareció destacable el libro por otros aspectos de la vida de Crusoe en la Isla.

Es conveniente señalar que se enfrenta a la naturaleza y no que forma parte de la naturaleza, en un sentido más formal y filosófico. A la naturaleza pertenecen los animales y en su naturaleza, en su conocimiento innato, está el alimentarse con cuantas cosas tienen a su alcance o la naturaleza les ofrece. Robinson Crusoe descubre bien pronto que debe aprender a obtener cuantas cosas se ajusten a la satisfacción de sus necesidades y deseos. A establecer sus fines, algunos de los cuales le resultarán obligados porque le propiciarán sustento, ropa, abrigo o techo. Descubre pronto cuales son sus más importantes habilidades y cuales son aquellas otras tareas que no se le dan como quisiera. No es relevante sus conocimientos previos, porque en ocasiones llega a fabricar artilugios que confiesa no haber visto con anterioridad pero los observa a su vuelta a Inglaterra, lo que por otra lado nos debería hacer reflexionar sobre la pertinencia de ciertos derechos sobre las ideas, aunque no sea el objeto de esta introducción.

Cuando llega a la Isla, se alimenta originariamente con frutas, porque es lo que encuentra a su alrededor al tiempo que le permite no adentrarse demasiado en una isla que le genera todo tipo de incertidumbres. En esos primeros momento, consideremos que divide el día dos grandes bloques, uno de 10 horas para trabajar y otro de 14 que destina al descanso. Puede coger frutas que son accesibles y lo hace a razón de 2 por hora, con lo que al final de una agotadora jornada tendrá 20 piezas de fruta.

Observa empresarialmente (ensayo y error) que si contara con un palo largo de varios metros y largo alcance podría golpear los arbustos con fuerza y conseguir la misma producción en menor tiempo, o una mayor producción en el mismo tiempo. Digamos que su plan es que el bien de capital en cuestión le permita obtener 5 frutas por hora. Entonces Robinson se decide a encarar el proyecto. Para ello, decide emplear 5 de las 10 horas en las que trabajaba y 5 de las 14 horas que descansaba para construir el bien de capital. Esto implica restricción de consumo y/o descanso, lo que significa AHORRO.

¿Qué fue lo que indujo a Robinson a ahorrar? La perspectiva de 5 frutas por hora mañana frente a 2 frutas por hora hoy. La diferencia, o sea, 3 frutas por hora, es la tasa de interés originario, es decir, el valor adicional que recompensa la espera.
El palo de varios metros que fabrica Robinson, es el bien de capital, es decir, una combinación de naturaleza más trabajo, que le permitirá elevar la productividad (mayor producción en menos tiempo) de su labor. Lo que está haciendo Robinson es inversión, esto es utilizar el ahorro para la fabricación de nuevos bienes de capital.
Lo visto nos permite obtener tres importantes conclusiones: en primer lugar que para invertir es necesario un período de ahorro previo. Sólo si hay ahorro, hay inversión. El ahorro es la condición necesaria para la inversión. En segundo lugar, que el ahorro tiende a ser igual (en cuantía) a la inversión. Y en tercer lugar, que el interés originario es un fenómeno no monetario. El interés originario existe desde que el individuo actúa y economiza. El interés originario es una categoría de la acción humana, dijo Mises.
Terminado el proceso de ahorro, inversión y formación de capital y suponiendo que Robinson Crusoe realizó cálculos correctos se consiguió un aumento en su productividad. Su jornada laboral se redujo de 10 a 4 horas, pudiendo dedicar las restantes a descanso o la fabricación de nuevos bienes de capital, o a lo que sus preferencias subjetivas e individuales le indiquen.
Cuando llega Viernes a la Isla se produce una especialización que mejora las condiciones objetivas de ambos. Pongamos por caso que Viernes es superior a Robinson pescando, pues es capaz de sacar del agua 10 peces por hora mientras que éste tan solo puede con 2, y recogiendo frutas (Viernes recolecta 6 por hora mientras que Robinson se conforma con 4). En vez de dedicar cada uno una hora de su tiempo en obtener frutas y pescado para su propio consumo, deciden que Viernes dedicará dos horas de su tiempo para obtener 20 peces mientras que Robinson dedicará el mismo tiempo para conseguir tener 8 piezas de frutas. Esto orientará a cada uno hacia aquellos sectores donde son comparativamente más eficientes, puesto que Viernes preferirá dedicarse a la pesca porque es muy superior a Robinson en ese campo que lo que resulta serlo recolectando fruta.
Pero, aparte de esto, sí quisiera decir algo más sobre la lectura del libro. Me parece muy relevante la relación que tiene con Viernes porque aunque desde un primer momento lo trata como a un sirviente y tiene ese tipo de expresión para con él, no es menos cierto que aquel no puede considerarse estrictamente un esclavo, porque es tal el agradecimiento que le profesa que de manera voluntaria accede a cualquier deseo de su libertador.
Para concluir, quisiera poner de manifiesto algunas consideraciones. Robinson permite libertad de credo en cuanto empieza a poblarse la isla y a pesar de sus profundas creencias espirituales. También otorga derechos de propiedad en la que considera su isla, que son aceptados por todos, asumiendo en origen la legitimidad de la misma Y tercera, aunque puede fijar normas de conducta, enseguida considera que no es quien para organizar la sociedad de una isla que no habitará, permitiendo que sean los que se quedan quienes se organicen, incluso aceptando que pueden no tener más normas que las elementales para su mínima convivencia.

ROBINSON CRUSOE
Viernes, 9 de enero de 2009
Hora, 21,00
Santa Cruz de Tenerife

 

 

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