Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

24/08/2008 - José Francisco Fernández Belda
Infidelidades turísticas

Dicen las estadísticas oficiales que la cantidad de visitantes foráneos llegados a Canarias no ha disminuido, pero parecen silenciar que el número de pernoctaciones sí que ha decrecido sensiblemente. Nunca he creído que esas cifras sean muy fiables, sólo son un indicador muy burdo, pues habría que distinguir los porcentajes de pasajeros en función del motivo de su viaje: unos son turistas verdaderos y otros viajan por causas diversas. Si fuera verdad, como dice la Conserjería de Turismo de que llegan más turistas, lo será en algunos lugares muy concretos, pues basta pasear por las principales zonas turísticas de las islas para comprobar la tristeza que se respira entre los profesionales de los sectores implicados. Por aclarar algo más las cosas, a los hoteles y apartamentos, restaurantes, alquiler de vehículos o de ocio en general, no le interesan tanto las cifras absolutas de visitantes como el producto de ese número por los días de estancia. Un turista come tres veces en un día, pero si está una semana lo hará 21 veces. Es un ejemplo, variable en función de la dieta, el apetito y los euros disponibles.

Como cuestión menor y en aras de la rigurosidad informativa, convendría recordar que en esas estadísticas publicadas en la prensa, suele confundirse visitantes foráneos con extranjeros. Los ingleses, franceses o italianos entre otros, son tan ciudadanos comunitarios como los españoles. Por lo tanto no son realmente extranjeros en España, al menos en el sentido legal y administrativo del término.

Por otro lado las expectativas oficiales de que los turistas nacionales iban a ser el “bálsamo de Fierabrás” para salvar la temporada, han demostrado ser de todo punto de vista infundadas y sólo querían ser un cuidado paliativo para un agonizante sector. Eso en el mejor de los casos, presuponiendo buenas intenciones en las autoridades turísticas y no una nueva demostración de incompetencia o una gigantesca dosis del optimismo patológico que parece haberse instalado en la administración pública, negando sistemáticamente toda evidencia.

En resumen, poco más o menos igual número de turistas, menor estancia media, descenso del gasto medio por persona, precios hoteleros de saldo (lo que lleva encadenado la ruina inducida al sector extrahotelero), sólo puede tener una resultante: desastre turístico y económico. Ya hasta en el Puerto de la Cruz, meca y cuna del turismo en Canarias, algunos hoteles anuncian que no abrirán para la temporada de invierno. Durante muchos años se ha actuado como la cigarra, cantando y tomando el sol, pero sin pertrecharse adecuadamente para sobrevivir en el duro invierno que llega tras el calorcito veraniego, el climático y el metafórico, ambos dos.

Pero las autoridades y algunos pseudo empresarios subvencionados, constructores y comisionistas intermediarios básicamente, siguen empecinados en culpar a la “planta alojativa obsoleta” de la caída del negocio turístico, pidiendo todo tipo de ayudas públicas para, tal vez sibilinamente, utilizarlas en la reconversión de sus camas turísticas ruinosas en viviendas de lujo para residentes. ¡Si las mesas de muchos restaurantes de lujo hablaran!

Resulta ya cansino repetir que el desinterés creciente de los europeos en venir y en repetir estancia en Canarias, cada vez hay más infieles al paraíso, no hay que buscarlo en la calidad del alojamiento sino en la falta de atractivos de interés general que nos diferencien de otros destinos que, como nosotros, también ofertan sol, playa y alojamiento de lujo, todo incluido of course. Eso emparejado con el deterioro más que evidente de la calidad y falta de profesionalidad de muchos servicios turísticos, sobre todo en el sector hotelero, a pesar de contar con una envidiable planta alojativa de nueva construcción. No basta con disponer de la materia prima, hay que saberla mostrar, promocionar y vender adecuadamente. En muchas partes de África hay materias primas en cantidad, hay casi tanta abundancia de ellas como pobreza y miseria en sus gentes. Por eso no basta tener encantos naturales, es necesario disponer de una oferta de ocio complementario a los paisajes, al sol y a la playa para rentabilizarlos. Pero sobre todo, a mi entender, hay que recordar el viejo aforismo, no por repetido es bien sabido, que lo que no se comunica o enseña no existe. Expresado de otra forma, ¿después del sol y la playa, –¡que no falten Virgencita!– qué hacer?

Mientras tanto, hablando de comunicación y promoción, el Cabildo Insular de Gran Canaria y su Patronato de Turismo consideran de interés preferente pasear a la Orquesta Filarmónica por China, Zaragoza y ellos sabrán por donde más. Supongo que lo hacen por puro y simple desenfoque promocional y desconocimiento de sus fundamentos. Quisiera suponer que no hay otras motivaciones egocéntricas u ombliguistas de algún nuevo “cultureta” con dinero público. ¿O es que alguien, en su sano juicio, puede creer que tras un concierto de la Orquesta Filarmónica, los melómanos saldrán disparados para reservar avión y hotel rumbo al paraíso? Que se sepa, prácticamente los únicos chinos que han venido a las islas lo han hecho para montar un “Todo a 0,60 euros” o un restaurante asiático, preferiblemente tipo bufé.

jfbelda@teleline.es

 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com