Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

19/06/2008 - José Ramón Arévalo Sierra
El gobierno de la semántica


Me contó una vez un profesor, la historia de un hombre muy sabio que aspiraba a ser Dios, y por la tanto empezó a movilizarse para ello. Presto, se reunió con distintos arcángeles y secretarios exponiendo su deseo y preguntando cuáles serían los pasos a seguir, número de firmas necesarias a recoger, así como las pertinentes credenciales. No dando crédito a sus oídos, a este hombre se le explicó que no se habían planificado elecciones a Dios en varias eternidades y que por la tanto, no era de recibo su petición, tampoco la de abrir convocatoria, siendo rauda y velozmente despachado de las oficinas del altísimo. El hombre se disgustó, y podemos pensar que con razón, ya que sus opciones eran más que posibilistas, y aquel reglamento cruel lo podía dejar para siempre sin cumplir su deseo. Se puso hecho un energúmeno, rabioso cual basilisco. En esos momentos decidió empezar a cambiar el nombre de todas las cosas que conocía, dándoles distintas denominaciones. No contento con ello, decidió también crear conceptos vacíos de contenido. Y vio que lo hecho era malo, por lo que reía de forma compulsiva.
En esto que los arcángeles, ángeles y secretariados habían notificado a Dios de las malas acciones del hombre sabio, por lo que fue él mismo quien se hizo cargo de la situación. Pensando qué podía hacer con todo aquello que aquel hombre había puesto patas arribas, terminó ocurriéndosele una genial idea: coger todo lo que aquel hombre había cambiado de nombre, así como esa innumerable lista de conceptos vacíos de contenidos y agruparlos de tal forma que siempre estuvieran juntos sin molestar a los demás, y de esta forma, se inventaron las Universidades.
Todo esto viene a colación de los cambios semánticos que estamos viviendo por parte de unos gobernantes hortera-bailongo-bullangas que hemos elegido para tomar las riendas de este país. Así, han confundido el género con el sexo, y por la tanto, en tal confusión, siempre tienen que estar diciendo los vascos y las vascas, los compañeros y las compañeras o los alumnos y las alumnas, enfrentándose a la propia dinámica del lenguaje que tiende a ofrecer más información con menos caracteres… pero que más da, todo sea por parecer un retroprogre. Se ha puesto de moda utilizar el símbolo @ para simplificar, no sabiendo uno si lee en castellano o un jeroglífico sueco (a esto, todo buen macarra con delirios intelectualoides se apunta con regocijo). La ministra experta en flamenco ha decidido también meterle mano a los principios del lenguaje y cree que tenemos que utilizar la palabra miembra, como femenino de miembro, ya que no hacerlo nos convierte a todos los hombres en misóginos violentos y maltratadores de la dignidad de la mujer. Podría tener razón, tanta razón como la que yo siento al violentarme por un lenguaje feminista radical (de feministas de las de antes, de pelos en las patas y en el sobaco) al tener la acepción de astronauta, y no aceptarse la de de astronauto. Por culpa de esta afrenta del lenguaje feminista nunca pude ser astronaut@... ¡cuán violentado me he sentido por el lenguaje!
Pero aún tenemos más, no solamente se restringen sus ataques a la lengua al campo del género, sino que también han empezado, como aquel sabio aspirante a Dios, a cambiar el nombre de los objetos con la función de confundirnos. Así, la palabra transvase ya no es de recibió utilizarla cuando se trata de mover agua de un sitio a otro. Bueno sí, solo se puede utilizar la palabra transvase en el caso de que la propuesta venga por parte de un partido conservador como el PP (bueno, en estos días no queda muy claro qué es). O sea, transvase vendría a significar:”acción realizada por conservadores de derechas si ningún tipo de escrúpulos y respeto por el medio ambiente, animales o florecillas, de mover líquido de un sitio a otro”. En el caso de que el movimiento de agua sea hecho por un gobierno progre, de los que molan, entonces habría que denominarlo: mover agua de un sitio a otro, pequeño transvase puntual, remedio puntual contra la sequía o desplazamiento de agua mínimo.
La otra andanada contra el diccionario ha venido como consecuencia de la palabra crisis. Todos pensábamos que teníamos claro que significaba la palabra crisis. Por ejemplo, crisis es que yo pague el doble por la gasolina que hace cinco años mientras mi salario haya subido tan sólo un 5%. También podemos elegir como buen ejemplo de crisis que los alimentos hayan subido un 25% en el último año y nuestro salario sólo un 2.4%. Vamos, usted sale a la calle y todo el mundo tiene claro cuando se está en crisis y cuando no. Pues se equivocan, no estamos en crisis, nuestro gobierno nos lo ha explicado de forma clara, estamos en todas estas cosas: periodo de desaceleración, deflación, periodo de bajo crecimiento, de dificultad, de aprieto, de compromiso, de contexto internacional pernicioso… Cualquier cosa menos crisis.
Ahora los ciudadanos salimos a la calle confusos, no sabemos cómo llamar a las cosas, tenemos dudas ante cualquier cuestión cotidiana, no sabemos si al que conduce un taxi lo debemos llamar taxista o taxisto, so riesgo de ser acusados de maltratadores de mujeres y que nos manden castigados a llamar al teléfono de la Ministra Bibian@ para purgar nuestras penas masculinas. Andamos inmersos en esta confusión que nos solivianta y nos angustia. El gobierno vino a abrirnos los ojos, todos nuestros problemas vienen del lenguaje, el machismo deviene del lenguaje. Y claro, en estas condiciones, poco puede hacer un gobierno… la culpa es nuestra.
Andamos echando de menos que baje Dios o cualquiera que represente a la divina providencia, solo unos instantes por la Tierra, coja todos estos conceptos y cambios del lenguaje que se están generando e inventé algo para darle cabida, no sé, podría crear algo así que se llame “casa del pueblo”… aunque, me da la sensación que eso ya se ha inventado.

 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com