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21/05/2008 - José Ramón Arévalo Sierra
Otra sanguinolenta nuez


El nacionalismo violento tuvo mala cosecha la semana pasada, así que tan sólo pudo recoger una sanguinolenta nuez que hará las delicias del nacionalismo pacífico. Es de decir que se habían preparado de la mejor manera que podían para que la cosecha fuese mucho mayor, dentro de un cuartel donde viven unas cuantas decenas de personas y algunos niños, sin embargo, como dice el Ministro de Interior, algo, por suerte para nosotros, tuvo que salir mal. Y en esas andamos desde hace 40 años, y se volverá a pedir lo de siempre, primero se honrará la víctima por un día y luego se le rogará que se vaya olvidando de pedir de justicia, que eso es una cosa que no está bien, que hay que perdonar, y podría incluso terminar con un negocio del verdugo debajo de su propio piso. En fin, algunas cosas han cambiado, ahora no hay que entrar por la puerta de atrás de las vicarías para poder solicitar una misa al asesinado, cuando aquellos curitas del nacionalismo les cerraban las puertas a las viudas y huérfanos… Ya lo he comentado aquí alguna vez, la espeluznante fotografía que se presenta en una de las muestras de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de un féretro de un Guardia Civil asesinado atravesando una plaza en una ciudad del norte, acompañada por detrás tan sólo por su viuda y su hijo de cinco o seis años.
Todo el nacionalismo en su agujero ha recogido la nuez, porque mientras el nacionalismo norteño piensa que cuanto mayor sea la cosecha, mayor será la presión que se le pueda poner al gobierno democrático de España, los otros nacionalismos, los que parecen desde un punto de visto moderno, hasta un poco ridículos, se están frotando las manos. Han aprendido a coger rueda y saben que los niveles de pretensiones de unos pueden ser solicitados por otros. Han llevado a la máxima aquel dicho atribuido a Trosky: “Golpeando juntos, marchando separados”
Obviamente, lo primero que hay que hacer es desacreditar a las víctimas, del famoso: “algo habrán hecho”, hemos pasados a la de arrojar sospechas de torturadores siniestros extraídos de las peores épocas de Sudamérica. Además, detrás de cada homenaje a una víctima, siempre vienen una denuncia por parte de los verdugos de lo mal que ha sido tratados.
España debe ser el país que más esfuerzo les pide a las víctimas por la reconciliación, mientras que debe ser de los que más barato cuesta ser terrorista.
En el nacionalismo, como en la termodinámica, existen una serie de leyes que siempre se cumplen, que son universales y que además son imposibles de cambiar: 1) los derechos sólo los tienen los pueblos como grupo, y como tal, ni se crean ni se destruyen, 2) las personas físicas no poseen derechos, sólo los propios que el pueblo como grupo, agrupado en forma de tribu, taifa o asamblea, le quiera otorgar, 3) todo el que no está con el pueblo, está en contra de él, y por lo tanto carece de los mínimos derechos esenciales… Y así podría empezar cualquier estatuto nacionalista, porque en el fondo es lo que pretende… Un país no ya desarrollado, sino solamente civilizado, debe empezar de la siguiente forma: 1) Los derechos pertenecen a las personas, y estas son iguales independientemente de sexo, orientación sexual, raza, religión, lugar de nacimiento, lengua, minusvalía, cualquier periodo desde su concepción en el que se encuentre o cualquier otro carácter diferenciador, con los mismos derechos y obligaciones. La diferencia es que para llegar a la segunda parte, los del nacionalismo deben haber soportado un proceso de ilustración, como lo padeció el Catolicismo hace un par de siglos.
Aquí en Canarias, los que esperan que otros recolectores de nueces les allanen el terreno, a decir verdad, son pocos, mal avenidos y esparcidos, aunque no paran de presentarse como intelectuales que traen en su mano las soluciones a todos los problemas de Canarias, que parece ser anda tan sólo relacionados con el hecho de que no seamos una potencia independiente. De todas formas, tienen su discusión en un ámbito político, lo que siempre es de agradecer. Por ahora, las confrontaciones tan sólo se han llevado al plano de que si unos traen a Manolo Escobar, los otros traen para las galas del pueblo a Braulio, y si unos decoran las calles el día de la fiesta nacional con la bandera de España, los otros sacan banderas estrelladas (de estrellas me refiero). Pero no les quepa duda, que en el fondo llevan arraigados los tres principios expuestos del nacionalismo, tres principios que a pesar de la dicotomía, son universales para todos los nacionalismos.
María San Gil, Regina Otaola, y otros muchos están sufriendo la máxima expresión de estos principios al día de hoy, no tienen que esperar a un mañana para ver cómo evolucionan los nacionalismos. Ellos son los espejos en los que podemos mirar el futuro y aprender. Sin embargo, no miramos el presente, como mucho miramos al pasado, utilizando los ojos del presente, y de esta manea asegurarnos, como se suele decir, que ni entenderemos el pasado, ni entenderemos el presente. La rebelión que se está produciendo dentro del Partido Popular es de vital importancia, ya que de lo que se decida, puede depender en parte lo que le ocurra a un País entero… ¡ojo! No me estoy poniendo catastrofista cual ecolojeta, tan sólo estoy diciendo que pueden dase cambios importantes. Por aquí, José Manuel Soria anda calentito arropado por el nacionalismo, olvidando los tres principios del nacionalismo que las chicas del norte le están intentando explicar. Puede que se consiga más de esta forma, no lo sé, al menos coche y sillón, pero la historia nos enseña hasta donde podría llegar el nacionalismo, así que mejor evita relaciones espurias.
Yo mientras tanto, la semana que viene pasaré por Madrid, e iré a realizar la merecida visita al monumento homenaje contra el olvido y por la dignidad de las víctimas, que de forma privada, con no pocos problemas por parte de las administraciones, se ha presentado. Murieron por defender los derechos de las personas, o sea, los míos, es lo menos que puedo hacer.

 

 

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