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18/01/2008 - José Ramón Arévalo Sierra
Una de himnos

Que las letras de los himnos en general son de un cutrerío que traspasa las fronteras de lo púdico, no es de extrañar. La mayoría son zafios, rancios y casposos. Además, muchos himnos poseen connotaciones violentas y guerreras. La inoficiosa letra del himno vasco dice algo así como: “Somos combatientes vascos para liberar Euskadi, generosa es la sangre que derramamos por ella”. El oficial de Andalucía tiene parrafitos del tipo: “Andaluces levantaos, pedid tierra y libertad, sea por Andalucía libre, España y la humanidad”. En el caso de Andalucía, los jóvenes comunistas éramos todavía más horteras, y para evitar pronunciar la palabra España (¡caca niño, caca!) decíamos algo así como “Andalucía libre, los pueblos y la humanidad”. Para Canarias también nos hemos inventado un himno, con estrofas del tipo: “Luchadoras en nobleza, bregan el terrero limpio de la libertad”. El caso del himno gallego es diferente, más que violento dice cosas como estas: “Los buenos y generosos, nuestra voz entienden, y con arrobo atienden nuestro ronco sonido, pero solo los ignorantes, los fieros y duros, imbéciles y oscuros no nos entienden, no”. Vamos que solo a través del gallego se llega a la perfección. En fin, se denota en todos ellos una petición de sangre ajena en la defensa de no sabemos muy bien qué valores aldeanos o al menos cierto desprecio a los demás en función de hechos diferenciales puntuales, además del carácter pedigüeño en muchos de ellos y del complejo de inferioridad frente a lo que les rodea.
Porque claro, cuando nos miramos nos vemos mal, pero cuando nos comparamos, es que hasta somos geniales. En el caso del himno francés, 100% oficial: “¡A las armas, ciudadanos! ¡Formad vuestros batallones! Marchemos, marchemos, ¡Qué una sangre impura empape nuestros surcos! ¿Qué pretende esa horda de esclavos, de traidores, de reyes conjurados?” Y eso que la musiquita suena bastante alegre, pero la letra da un poco de repelús. En el caso de los Estados Unidos, podemos destacar las siguientes líneas: “Su sangre ha limpiado la contaminación de sus sucios pasos. Ningún refugio podría salvar a los mercenarios y los esclavos. Del terror de la huída, o de la tristeza de la tumba: la bandera estrellada, triunfante ondea. Sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”. La extinta Unión Soviética tenía en su himno apartados como el que sigue: “Nosotros forjamos nuestro ejército en las batallas, a los nefastos invasores barreremos del camino. Y en las batallas decidiremos el destino de las generaciones, ¡Nosotros dirigiremos nuestra patria al triunfo!” escondiendo detrás, de quizás una de las más bellas melodías en cuestión de himnos, estas letras agresivas. Otra de las mas grandiosas melodías que encontramos entre los himnos es el caso de la extinta Alemania Democrática, que esconde entre sus notas estas letras: “Todo el mundo anhela ahora paz, dale al pueblo tu mano. ¡Si nos unimos como hermanos, derrotaremos al enemigo del pueblo!”. Aún recuerdo que me solía quedar a ver los mundiales de natación en los años 80, cuando las hormonadas nadadoras de la Alemania del Este arrasaban sin compasión al resto (ni toma de prisioneros), con su grácil desplazar sobre el agua, todo ello tan solo por escuchar el himno en la entrega de medallas. Sin lugar a dudas podemos llegar a decir que los regímenes comunistas eran impresionantes en la organización de la simbología del pueblo, quizás es lo único que se pueda aprovechar de esos nefastos sistemas. Voy terminando este breve corolario con algunas letrillas del himno de México: “En sangrientos combates los viste, por tu amor palpitando sus senos, arrostrar la metralla serenos, y la muerte o la gloria buscar”. Vamos, que pocos himnos escapan.
Ahora nos han traído una letrilla para nuestra Marcha Granadera. Su autor ha mantenido la línea casposa de la mayoría de los himnos, lo que no es error, porque los himnos son así, como los boleros son tristes y los cantautores plastas. Así Llamazares, el querido líder de los restos de la izquierda ha llegado a decir: “Suena rancia”... Vaya señor, consejos vendo y para mí no tengo. ¿Pero es qué hay algo más rancio y casposo que el comunismo? La verdad es que no está para dar muchas recomendaciones, y debería ir buscando, como suelen hacer en su grupo, trabajo en el socialismo.
Primer objetivo logrado por parte del autor. Luego, los himnos son combativos… No podemos decir que haya acertado en este caso. El elegido autor poeta ha querido deleitar los oídos de la progresía y ha sido capaz de componer cuatro versos completamente vacíos y con los que nadie en España se pueda ver representado. De esta manera, como España es un “concepto discutido y discutible” no hay manera de ofender a ser viviente. Yo sólo me imagino a los franceses cantando la Marsellesa en un partido y como escuchen nuestro himno, y a lo peor lo entiendan, nos van a dar patadas hasta debajo de la lengua… dirán “a por los tristes pusilánimes, a por ellos…”. Bueno, tenemos un himno que ni es combativo, y que ni siquiera somos capaces de vernos representados por él. El último problema que yo le veo es que además el himno no es tradicional como la mayoría de los mencionados, con lo cual, nosotros, si se llegara a elegir, nunca lo sentiremos, igual que nunca asimilaremos el euro y moriremos haciendo las cuentas en pesetas.
Para terminar de matar el invento, la SGAE anda metida de por medio, obligándonos de alguna manera a pasar por caja antes de cantarlo, para que los trovadores funcionariados puedan seguir manteniendo sus cuatro chalés. Vaya manera de hacer antipático al himno antes de nacer, con lo bien que nos cae el cobrador Teddy. Termino deseando lo mejor al poeta en paro y que coja el dinero que le corresponda y lo gaste a gusto dejando muchas propinas, pero me huele a mi que un himno que dice “Desde los verdes valles, al inmenso mar, un himno de hermandad” es más apropiado para las canciones de catequesis de infantil o para los Scouts que para representar a un país con 300 años y por el que tantos murieron para llegar a donde estamos.

 

 

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