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12/11/2007 - José Ramón Arévalo Sierra
Del Sol girando alrededor de la Tierra al calentamiento global (aderezado con un Nobel)


Malcolm Muggeridge sugirió una vez: “Solo el pescado muerto nada a favor de corriente”. De esa forma ejemplarizaba que los consensos no por el hecho de serlo deben ser creídos, y que además de consenso, necesitarían algo más detrás, algún tipo de evidencia. El pobre Galileo, a la avanzada edad de 69 años fue sometido a un proceso por el poder vigente de aquella época por ir contra el gran consenso que decía: “El Sol gira alrededor de la Tierra”. Giordano Bruno tuvo peor suerte algunos años antes y parece ser que fue tostado por la misma causa. Existen multitud de casos de cómo los avances de la ciencia ocurren a base de romper consensos, consensos que se establecen por los poderes fácticos de la época, y no por los científicos, que desde que han desarrollado el método de trabajo hipotético deductivo apoyan las evidencias en probabilidades y no en creencias.

El libro de Chris Horner “Guía Incorrecta del Cambio Climático y el Ecologismo” no viene más que a ser una nueva rotura de consenso establecido, no por la ciencia, sino por los medios de comunicación y la política progre. A todo ello hay que añadir el hecho de que Horner forma parte de esa caterva de escritores tipo Mark Steyn o Jeff Jacoby que han entendido que la transmisión de ideas debe ser algo más que un ensayo soporífero y erigen como objetivos importantes el informar y transmitir tanto como el divertir. Desde mi punto de vista, un libro debe ser divertido para poder llegar al mayor número de personas posibles, y en su caso, Horner lo consigue, arrancando sonrisas a lo largo de sus escritos, ¿o no es divertido que alguien quiera que apaguemos el aire acondicionado, usemos bombillas que nos dejarán ciegos a los adictos a la lectura, vayamos en guagua o convirtamos nuestra casa en una planta de tratamiento de residuos mientras él posea una mansión de 25 habitaciones, una mina ce zinc, una cuenta de electricidad de varios miles de dólares y se desplaza en jet privado?

El libro va desarrollando capítulo a capítulo todos aquellos aspectos en los que el consenso político y mediático es máximo, pero evidencia la inexistencia del mismo a nivel científico, aderezando las páginas con inserciones de comentarios que le divertirán, del tipo: “Ya no queda tiempo, si no se hace algo en una década estaremos perdidos”, cuando el consenso, allá por los setenta era que nos helábamos. Pero no se dejen engañar por la prosa distendida del texto, puesto que va ofreciendo una información y citando bibliografía y artículos científicos de revistas reconocidas con gran impacto científico según los rankings internacionales, que hará el gusto a los que disfrutan yendo a las fuentes como a mí. De estas pueden hacer uso y les permitirá entender mucho mejor hasta qué punto llega todo el fraude del cambio climático.

Para aquellos no expertos en estadística, les quedará bien claro que una correlación de variables no implica causación. Tal como explica Horner, el que el número de párrocos esté relacionado con los crímenes de una ciudad, no significan que ambas variables estén relacionadas. De hecho algunos científicos ven más correcta interpretar el fenómeno de subida de temperatura de forma inversa: aumenta la temperatura y ello provoca más concentración de CO2 en la atmósfera. Y así se puede decir, que aunque estén correlacionadas las variables, el que usted queme más combustibles fósiles, no tiene por qué implicar un aumento de temperatura significativo. El que aumente la temperatura no implica un aumento de los huracanes y su intensidad o el que aumente la temperatura no implica un aumento de la mortalidad por sofoco… y así sucesivamente el libro le va iluminando aspectos que no encontrará en los medios de comunicación tradicionales.

Se desmontan capítulo a capítulo todos los aspectos remarcados por la nueva tendencia y de presencia constante en los medios de comunicación: modelos que predicen aumentos de temperaturas de 6 grados en pocas décadas fundamentados en errores de cálculo, ascensos del nivel del mar de hasta un metro cuando ni siquiera el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU) se lo cree, aumento de los huracanes y avatares de tipo climático con aumento de la víctimas, cuando los datos indican que las muertes por intendencias climáticas se han reducido en más del 80% en los últimos 100 años, y todo ello documentado de forma eficaz y científica para que no quede lugar a dudas.

Evalúa el costo de aplicar el protocolo de Kyoto, que aunque firmado por los Estados Unidos, no fue ratificado por su congreso, ni por Gore, ni por Clinton, ni por Kerry… o sea, cuando lo tuvieron en su mano, les tembló el pulso, y ahora desde los focos mediáticos proponen su ratificación. En fin un asunto que no para de sorprender por las vueltas de sus protagonistas. Todos los expertos coinciden, que aplicar Kyoto tendrá un coste excesivo para la economía, tanto de forma directa como indirecta (por ejemplo, tal como se ejemplariza en el mismo en forma de deslocalización), pondría en peligro el bienestar y como consecuencia, terminaría desestabilizando una sociedad cuyo desarrollo, riqueza, conocimiento, salud y felicidad han cabalgado a lomos del uso de los combustibles fósiles. Y con todo esto, las medidas tendrían un efecto ridículo en el calentamiento de la Tierra, teniendo en cuenta que ni China ni India están obligadas a cumplirlas.

En la edición en español se añade un capítulo extra que pone de manifiesto todo el poderío mediático que implica el ambientalismo, y cómo afecta a gobiernos de cualquier signo, imposibilitándoles para la toma de decisiones que vayan en contra de los gurús del medio ambiente. Así muestra como independientemente de quién esté en el poder, todos seguirán a pies juntillas los preceptos marcados por el populismo. Revela también como Kyoto ha sido diseñado especialmente para damnificar a los países que han sido agraciados con un desarrollo importante en los últimos años, o sea España, mientras que favorecen a las potencias tradicionales europeas, o sea, Francia con sus centrales nucleares, Alemania que desmanteló sus fabricas contaminantes del este y Reino Unido que cerró sus minas galesas. Es paradójico que el protocolo de Kyoto penalice a países como España que es de los que más han optimizado su uso de combustibles fósiles (a tenor del desarrollo logrado gracias a los mismos).

Finalmente, los lectores comprenderán el tremendo poder que da el cambio climático a los gobiernos a la hora de legislar y controlar la iniciativa privada convenciéndonos de que lo hacen por nuestro bien. La intervención estatal, una vez el socialismo ha sido muerto y ridiculizado, se podrá retomar con un argumento más fashion como es el ecologismo de militancia. Nadie se negará a pagar más impuestos si es por evitar que se derritan los polos y el nivel del mar suba un metro. Lamentablemente, pagaremos más impuestos, damnificaremos nuestras economías y todo por unas historias mediáticas de nada contadas en el libro de un millonario que se desplaza en jet privado.

No queda más remedio que reconocer que el cambio climático termina siendo un asunto de fe, porque como nos dirían “Los del Río”, muestra de la nueva avanzadilla cultural de nuestro presente gobierno: “Por qué no nos lo vamos a creer, si ellos son mucho más leídos que nosotros”. Termino con la dedicación y recomendación que el autor del libro me hizo personalmente en mi ejemplar y que también les hago a ustedes: “read it before it melts” (o lo que es lo mismo, léanlo antes de que se derrita).

CHRISTOPHER C. HORNER: GUÍA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL (Y DEL ECOLOGISMO). Ciudadela (Madrid), 2007, 224 páginas. Edición a cargo de GABRIEL CALZADA.

 

 

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