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13/10/2007 - José Ramón Arévalo Sierra
Estereotipos de derechas

La retroprogresía siempre ha trabajado, y de forma exitosa, todo hay que decirlo, en la construcción de los estereotipos de derechas. Tantos años dedicados al agit-pro y a la contrainformación, que suele ser la forma habitual de trabajar de los sectarios progres, no tiene más remedio que dar sus frutos. Paso a dar algunos ejemplos que siempre han evidenciado las mentiras del mensaje: Los hippies, los de verdad, los de los años sesenta y setenta, eran considerados gente que vivía de lo que daba la tierra, gente de carácter anacoreta y bucólico, que no tenían necesidades mundanas como una casa, comer todos los días o tener ropa entera. Lamentablemente, cuando rascábamos un poco en estos elementos del submundo alternativo, comprobábamos con desilusión cómo todos eran los hijos de millonarios, gente acomodada, y burgueses de la peor ralea, que veían con resignación como sus hijos dilapidaban las fortunas que ellos habían construido de forma legal o ilegal. Los hijos de los trabajadores no se podían lanzar a esa vida porque su poder adquisitivo no se los permitía, por lo tanto, seguían trabajando o estudiando, en aquellos tiempos en que para muchos, la educación pública nos supuso una forma de promoción social (hoy no, hoy si quieres educar a tus hijos no tienes más remedio que mandarlos a un colegio de pago, como hacen nuestros defensores de lo público, Montilla y demás ministros). Sin embargo, se cuajó la idea de que estos eran los defensores de la vida dadivosa, el reparto de bienes y la defensa de la naturaleza, cuando la verdad es que no se cumplía ninguna de las tres, ni sus vidas tenían nada de alternativo, sino que vivían dependiendo del poder que criticaban, ni repartían sus bienes (eso sí, pedían a los demás que lo hicieran), ni protegían el medio ambiente, porque nada más había que ver cómo quedaban las zonas por las que pasaban las hordas en sus macroconciertos abiertos… vamos, que Atila era un ecologista al lado de ellos.
Está claro que para ser de izquierdas había que ser gente de dinero, los currelas tienen pocas posibilidades en partidos progres o nacionalistas. A algún pobre obrero llegan a engañar, recordándome de forma contumaz al mulo de la novela “Rebelión en la Granja”, que a pesar de que veía cómo todo aquello en lo que había creído era una mentira, seguía trabajando, y los de arriba seguían utilizándolo. No hay más que ver los banquetazos de los socialistas de pro, tipo Arenillas, a 1.400 euros el cubierto… vamos, algo que los obreros y trabajadores suelen hacer todos los días. Supongo que él como su compañera la ministra serán aficionados al buen comer, buen vestir y buen beber, típicos tics que suelen identificar al progre.
Otro de los elementos con los que la progresía identifica a la derecha es el ser destructores y depredadores del medio ambiente. Ni que decir tiene el soponcio que se llevaron cuando cayó el telón de acero y vieron el vertedero en que había convertido ríos, lagos y espacios naturales, el socialismo en aquella zona, por no hablar de centrales nucleares de seguridad mínima, desecación del mar de Aral en locos programas agrícolas y cementerios de laboratorios de guerra biológica y química abandonados a su suerte en llanuras de Uzbekistan. Pero tampoco nos tenemos que ir al otro lado de Europa, en estos lares tenemos al apóstol del Apocalipsis y gran ecolojeta, el Gore, dándonos lecciones de cómo gastar menos energía y ahorrar agua, además de cómo usar el transporte público, mientras él tiene una casa con 25 habitaciones, 32 cuartos de baño y se desplaza en jet, haciendo inevitable acudir al refranero con eso de: “Consejos vendo y para mí no tengo”.
En fin, termino este corolario de estereotipos de la derecha, que como vemos andan equivocados porque retratan a la perfección a la progresía, como el hecho de su internacionalismo ramplón de medio pelo. No hay movimiento secesionista que se precie, que no tenga a su lado a nuestros representantes de la izquierda. Ya puedan tener fundamentos o no, ellos siempre andarán de compresivos y amigables con los secesionistas. Ya sé que es una forma de ganar sillones de gobierno, pero bueno, por lo menos que lo digan. Y esto llega hasta la izquierda más izquierda, como Izquierda Unida (si aún existe), que por el sillón y el coche oficial no dudó en pactar con el Partido Nacionalista Vasco, y encima intentar vendérnoslo como una decisión de izquierda de gran calado. El Partido Socialista pactando con CiU, ERC, etc. Vamos, que a estas altura más les vale que cambien el nombre al partido, porque primero ni es partido, es un conglomerado de cosas donde el bachiller Montillas tiene su parcelita de poder, ni es socialista, con esa afición que tienen al alto standing, ni es obrero, a ver donde encuentran ellos un obrero con esa afición al buen comer, colegios privados de 800 euros al mes y vestido con ropa por un valor de 6.000 euros mensuales, y sobre todo, nada de español, si tiene como costumbre ir riéndole las gracias a todos los radicales secesionistas que aparecen debajo de las piedras (antes tenían sentido del ridículo y se les veía menos, ahora lo han perdido).
Todo este rollo que les acabo de contar viene a consecuencia de ese video de pocas ideas que nos han colado los jóvenes (por decirlo de algún modo) del PSOE, donde gracias al éxito que ha tenido la producción de estereotipos, todo el mundo ha relacionado al bobo del cocodrilo con alguien del PP, y a la pazguata del traje sacado de una reunión de Amish con la simpatizante progre. Si nos ponemos a pensar, la pazguata representa mucho mejor a una simpatizante del PP, por su respeto a la mujeres en cualquier lugar del mundo (para la progresía el respeto a la mujer depende de la civilización en la que te encuentres), por su defensa de la constitución (para la progresía, la constitución, como España, es discutida y discutible), porque cree en las relaciones internacionales entre democracias, aunque el hecho de que use a la ONU no es muy buen referente, pero como la derecha es muy pusilánime en estos aspectos, también presenta a la ONU como organismo respetable (donde 2 de cada 3 representantes son dictaduras y en 1 de cada 3 países la mujer no tiene derechos reconocidos) y por la defensa de las uniones entre personas del mismo sexo, dónde los derechos y la legalidad ya estaban reconocidas por el anterior gobierno de Aznar, y al que el gobierno de Zapatero sólo añadió purpurina (como llamarlos matrimonios). En fin, como ven está claro (por más que seamos retroprogres) a quién representa el bobo de colegio privado y aficionado al buen vestir, buen comer y poco leer del video.

 

 

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