Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

12/09/2007 - José Ramón Arévalo Sierra
Más ejemplos del sexo débil


Ya en escritos pasados he analizado aspectos relacionados con el sexo femenino, en los cuales, y fundamentados en datos científicos, comentaba el hecho de las grandes diferencias (no solo físicas) que existen con respecto al masculino. Como se suele decir, la verdad es obstinada, y no para de devolverme ejemplos sobre el mismo asunto que no hacen más que corroborar mis elucubraciones. La semana pasada tuvimos varios ejemplos, pero quiero centrarme en uno de ellos, uno en el que se unen el valor, la defensa de las personas, la legalidad, los derechos humanos y las convicciones. Supongo que se habrán imaginado que me refiero a Regina Ortaola, alcaldesa de Lizarza.
En la Sra. Ortaola se reúnen varios aspectos dignos de comentarios: Es miembro del Partido Popular, un partido al que por el mero hecho de pertenecer supone poner en riesgo tu vida, más si te encontrabas viviendo en el denominado “archipiélago gulag” vasco, ese conglomerado de puebluchos donde la vida estaba completamente controlada por los partidos de carácter nacional socialistas, desde la cuna a la tumba, pasando por el retrete. Otro aspecto de la Sra. Ortaola es que se ha creído que la ley está para cumplirla, vamos que se cree que vive en Francia, los Estados Unidos, Nueva Zelanda o Canadá. Debido a ello se ha empeñado en colocar la bandera española donde la ley dice que debe estar colocada la bandera española (qué osadía, qué provocación, cómo se atreve). Más hechos relevantes con respecto a la Sra. Ortaola, en un ataque de temeridad, no solo se le ocurre caminar como un ciudadano español por el pueblo del que es alcaldesa, sino que encima se le ocurre ir a la ermita dónde se celebran las misas que bendicen las fiestas del pueblo. Para terminar, porque son muchos los hechos remarcables, ha sido amenazada personalmente de muerte, apuntada con el dedo, le han dicho que la esperan con las escopetas cargadas, le han llenado el pueblo de esvásticas y en vez de hacer lo que le pide el sentido común, que es huir con toda su familia y decir, ahí se quedan, va la muy provocadora y se queda plantándole cara a esos que creen que pegarle un tiro en la nuca a una persona es una acción política válida con tal de defender los derechos esotéricos de no sé qué pueblos, sin que nadie les haya enseñado (ni siquiera lo hará la impuesta Educación para la Ciudadanía) que los derechos pertenecen a las personas, no a los grupos.
Esta señora pone en peligro la convivencia en el “archipiélago” por su determinación en la aplicación de la legalidad, por creer en los valores de un estado de derecho como es España y sencillamente por tener valor. Es como un viento fresco que se ha colado por una rendija del “archipiélago”, un viento que a muchos les ha dado un olor particular, un olor a libertad. Muchos no conocen otro tipo de vida y se encuentran confusos: ¿Quién es esa mujer? ¿Qué bandera es esa? ¿Por qué se están poniendo de los nervios los antiguos controladores? Y la pregunta que sobre todo se están haciendo y que no hace más que confundirlos ¿Por qué no tiene miedo?
En ese pueblo no se han podido presentar a las elecciones los tradicionales controladores de la vida pública. En un arrebato de legalidad del gobierno, les ha parecido conveniente prohibir esas listas electorales y dejar de pagarles de forma directa, con los impuestos de los españoles, los detonadores, la munición y las armas con las que realizan sus actos reivindicativos electorales.
Frente a este manifiesto ejemplo ¿qué tenemos por parte de los que podríamos considerar el “sexo fuerte”? Pues tenemos a un pusilánime alcalde de Bilbao que coloca 27 minutos la bandera de España durante las fiestas grandes de ese pueblo, en un arrojo de valentía y provocación a los violentos. Después de descolgar su bandera rara, se irá a su casa el tío pesando lo valiente que es y que seguramente el “Hall of Fame” de los defensores de la libertad le debe ir guardando un trozo de salón para colocar su estatua. Más ejemplos sobre el sexo fuerte, algún nacionalista de Galicia ha considerado que el asunto este de las banderas es una chorrada. O sea, lo que obliga la sentencia del Tribunal Supremo, que es que la bandera española ondee en las instituciones oficiales y sobre todo en las fiestas patronales, le parece una chorrada.
En la película “Cabaret”, que hace un retrato magnífico de la época previa a la ascensión del nazismo, hay un momento en el que uno de los protagonistas realiza una parada en un pueblo, donde un pequeño tenor o barítono, o algo así, se dispone a cantar una canción nacional socialista (una adaptación de una canción tradicional alemana). A medida que canta el pueblo se va uniendo en forma de coro a la canción “Tomorrow belongs to me”. El retrato que hace la película de la realidad alemana completamente impregnada del nazismo (antes de la llegada de los nazis al poder) es brutal. No todos eran nazis, pero los que no lo eran andaban recluidos en sus casas. Es más, para parte de Alemania, los nazis suponían una especie de control de los comunistas, que estaban tomando un papel y una importancia significativa en el país. En ese mismo apartado de la película, el americano le pregunta al compañero alemán: ¿Qué haréis con ellos cuando ya no os hagan falta?, a lo que el alemán responde sencillamente elevando los hombros, las cejas, y bajando la cabeza.
Alguien en el susodicho “archipiélago” ha decidido no elevar los hombros y las cejas y bajar la cabeza… alguien ha creído que era necesario echarle un pulso a la realidad impuesta y defender la legalidad, los derechos, las personas y la libertad. Alguien ha puesto por delante a sus ciudadanos que a su propia vida. Alguien, que para más inri, es un miembro del “sexo débil”…

 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com