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17/03/2007 - José Ramón Arévalo Sierra
¿Para cuando nuestro Sarkozy?

¿Para cuándo nuestro Sarkozy?

Hablar mal de los franceses es algo que hacemos tradicionalmente los españoles, algunas veces con más gracia que otra. Algo que no es de extrañar, siendo vecinos y acostumbrados también a que ellos lo hagan de nosotros. Chirac se ha despachado a gusto lamentando el que los españoles no nos hayamos autoextinguido, interpretación histórica que revela un profundo desconocimiento de la misma, envidia (ya les hubiera gustado a ellos), mala baba, y sobre todo, lo peor que se le puede decir, cateto, que eres un cateto.
A pesar de todo ello, no tenemos más remedio que reconocer que su desarrollo económico y tecnológico siempre ha sido superior al nuestro. Motivos de mejor localización geográfica para el desarrollo mercantil podrían ser una explicación de sus grandes avances, pero también el contar con una alta población ha dotado a Francia de un potencial humano al que tenemos que apuntar como uno de los responsables de sus avances.
Cuando nosotros seguíamos bajo reyes absolutistas, ellos empezaban a realizar experimentaciones constitucionales. Camino de Portugal, les pareció mejor asentarse en España, un pueblo bárbaro, al que más que con ansias de conquista, lo veían con ansias de civilizarlo. No les podemos culpar por ello y el hecho de que la poca intelectualidad del momento fuera considerada como afrancesada (con el mayor y paradójico ejemplo de Goya) muestra un detalle de lo que fue la situación. Para colmo, España llenaba las ansias de lo exótico que cualquier país moderno y occidental deseaba, promocionando el folclore andaluz como algo español (aunque algunos todavía piensen que fue Franco, esto de convertir el folclore andaluz como elemento de identidad española lo inventaron los franceses). Intentaron ponernos una constitución y quitar un rey absolutista y nosotros se lo pagábamos cortando en trozos los cuerpos de los soldados y colgándolos en los árboles del camino para aviso de navegantes, como sumun de nuestro desarrollo en medios de comunicación. Lo que viene después, pues lo típico de cualquier guerra, nosotros los cortábamos en pedazos y ellos nos fusilaban por los pueblos hasta hacer insostenible la situación. Algunos ven con orgullo esta época donde reaparece la furia española.
En definitiva, que siempre hemos mirado el vecino del norte con sospecha, más que con la envidia que le deberíamos tener por su desarrollo, que sería lo habitual. Sin embargo, un hijo de inmigrantes húngaros está cambiando algo la historia. Empieza a mirar a España no como a unos bárbaros poco civilizados, sino incluso la está mirando como ejemplo de lo que se debe de hacer (en lo referente a los gobiernos de Aznar, obviamente). Alaba los grandes avances que se han producido en España fruto de unas políticas económicas acertadas. Considera que existe una realidad y un estado Francés de derecho que ha costado dos grandes guerras construir. No quiere tirar por la borda estos avances y piensa que todo el que se asiente en Francia deber respetar ese estado de derecho, independientemente de su raza, color o civilización de la que provenga. Mientras otros andan en ininteligibles y espurias alianzas de civilizaciones, él anda en la defensa del estado de derecho. Mientras otros hablan de defender a las mujeres, él lo hace. Mientras uno de ellos es feliz escuchando los cantos de sirena de la mayoría de los medios de comunicación, él otro vive en un lugar donde son habituales las críticas. Mientras otros hablan y toman txatos con terroristas, él lucha contra ellos. Mientras a otros les avergüenzan las insignias nacionales, él canta la marsellesa al final de sus mítines (como la AVT y por lo cual les pusieron a caer del burro). Mientras otros le dan patadas en la espinilla a nuestro aliado americano, debilitando, cual gobierno populista del tercer mundo, nuestra relación comercial, él habla de intensificar la colaboración atlántica. Mientras su contrincante en Francia anda a salto de mata, con propuestas vacías de contenido sin una dirección fija y dejándose llevar por los acontecimientos del momento, él no deja el camino que asumió desde hace años.
Creo que Francia ha encontrado al líder que necesitaba para sacarla de un pasado de país de subvenciones y meterla en el futuro del desarrollo económico. Alguien que valora el trabajo, que considera la disciplina un elemento fundamental en la formación de los niños y que siente gran orgullo de ser francés. Intento buscar un ejemplo español y no término de encontrarlo. La derecha no ha recuperado el pulso desde que perdió las elecciones y su líder solamente responde bien bajo presión. Necesitarían de alguien que no bajará la guardia en momentos de tranquilidad, que ya ven lo que les pasa cada vez que la bajan. Yo por eso al PSOE les llamo los Ronaldos (el de sus mejores tiempos), porque cada vez que en el PP les da medio metro, le cuelan un gol … está claro que ya tenemos a nuestra Ségolène, populista, pusilánime, anodina y etérea, pero ¿cuando encontraremos nuestro Sarkozy?

 

 

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