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21/02/2007 - José Ramón Arévalo Sierra
Algeciras no tiene 'nunca mais' que le escriba

Algeciras no tiene “nunca mais” que le escriba

Por una extraña razón que no alcanzo a comprender, los berberechos y almejas de denominación de origen de las rías baixas y otras localidades gallegas, cual euskaldunes de pata negra (o sea, nacionalista nacionalista), tienen una serie de privilegios y derechos esotéricos supranaturales adquiridos de discutible origen, que sorpresivamente, no comparten los otros berberechos y almejas, digamos en este caso, de la bahía de Algeciras.

Doce kilómetros de costa de la bahía de Algeciras, que cuenta con unas playas de gran uso por parte de los habitantes de la comarca, y de la que no pocas familias subsisten gracias a la pesca de bajura, han quedado contaminados de un chapapote pastoso que ha alcanzado algunas extensiones de estas playas, y que al día que escribo estas palabras, siguen siendo emitidos por parte del “Sierra Nava”. Una catástrofe de considerables proporciones que no ha merecido la atención por parte de este gobierno en el que todo lo que ocurre es un accidente menor (incluso cuando hay vidas humanas que se pierden, digamos Guadalajara o T4), en contraposición a la actitud pasada, en el que todo accidente de buques de desconocido origen, accidente de aviación, etc… era consecuencia de una negligencia gubernamental que no había estado a la altura y a la que había que apuntar con el dedo acusador de responsable último.

En fin, que estas pobres almejitas y berberechos no tendrán una manifestación de esas que salen magnificadas en todas las televisiones públicas o privadas y además, nadie hablará de ellos cuando hayan muerto. A los ciudadanos de la Bahía no les llegarán esas grandes ayudas para paliar los efectos del chapapote, porque esas cosas de los accidentes las debe cubrir el consorcio de seguros. En la bahía de Algeciras no se reunirán esas hordas de jóvenes ataviados de monos blancos y guantes a limpiar las piedras con un cepillo de dientes en plan campamento de verano adelantado a febrero. No ocurrirá esa descomunal movilización de jóvenes que aparecían en cualquier aeropuerto, estación de tren o estación de guagua, con su mono blanco y dispuesto con su cepillo a limpiar el canto redondo que le correspondía. Eso no ocurrirá en Algeciras, al parecer el mejillón y berberecho de Algeciras, que debe ser de la subespecie “algecirencis” (los compañeros del área de Biología Marina lo sabrán mejor), por motivos evolutivos ha generado una especie de resistencia biológica a grandes concentraciones de chapapote.

Pobres berberechos, no tendrán nunca a la siempre sexi Cayetana Guillén haciendo una defensa de ellos en la ceremonia de los Goya, clamando por la defensa de estos pobres bivalvos de anterior vida feliz. Tampoco veremos camisetas por doquier con alguna frase que recuerde la catástrofe ocurrida. No se, se me ocurre la frase por ejemplo “ezo nunca maz”, para utilizar alguna lengua vernácula que siempre tiene más impacto. Así, con una rayitas verdes y blancas para darle un toquito de realidad nacional. Tampoco, me temo, que veremos a los bardenes y ramoncines en actitud vociferante por el medio de la Calle Ancha de Algeciras reclamando que se depuren responsabilidades y se llegue hasta el final. Ni siquiera los ecologistas parecen que se hayan entusiasmado mucho en organizar una protesta social para que se sepa el desastre ocurrido. Ellos deben andar muy preocupados con el “calentamiento global” que prevé que para dentro de 200 años la temperatura de la tierra haya aumentado 5 grados (el más apocalíptico de los modelos), con su líder carismático “Gore” ahora de parranda por doquier en tierras peninsulares (ya me extraña que no lo haya invitado López Aguilar para meternos el “yuyo” en el cuerpo por aquí en las islas y hacernos sentir los culpables de todo por utilizar la secadora de forma compulsiva). No se han dado cuenta que para los berberechos y almejas, el calentamiento global ya les ha llegado en forma de chapapote.

Supongo que no veremos nunca abrir los telediarios de las cadenas privadas o públicas con algún cormorán hasta las trancas de chapapote. ¿Porqué? Pues ya lo ha dicho el presidente de dicha realidad nacional. Allí no ha ocurrido nada, ha sido un accidente en el que nada tiene que ver un gobierno que se supone ejerce un control sobre el tráfico de barcos y mercancías en sus aguas. Es más, ha recomendado a la oposición, a la única que existe, que vayan a Algeciras a ver lo bien que se hacen las cosas y alega que todo esta limpio y bien limpio… Vamos, que estoy a la espera de verlo cual Fraga en Palomares darse un baño en las aguas de la bahía con su “Meyba” de colores estampados.

Y mientras, lo mejillones, berberechos, y el susodicho cormorán, andan ansiosos de que los “ezo nunca maz” aparezcan por allí… el cormorán preguntará: ¿Y los del mono blanco cuando llegan? Y el berberecho le contestó: Buen amigo, ¿crees que alguien verdaderamente les importamos si no es por un uso político? Esos, ni están, ni se les espera.

 

 

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