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29/11/2006 - José Ramón Arévalo Sierra
El enfriamiento global ¿o era el calentamiento?

El enfriamiento global ¿o era el calentamiento?

En los años setenta, los españoles estábamos atareados con el paso de una dictadura personalista hacia una democracia más o menos decente. Esto nos mantenía pegados a los periódicos, la tele, etc… mientras, los europeos, no crean que estaban menos atareados, ellos también se levantaban con noticias un día sí y otro también aunque de distinta índole: “El enfriamiento ha matado ya a centenares de miles de personas y esta haciendo todo lo que compramos más caro. Si no se toman medidas, este enfriamiento causara hambrunas, caos y posiblemente una guerra mundial, y eso puede ser en el año 2000” (Coger Ponte, The cooling, 1976).
Después de que me contaran historias como éstas, yo de forma compulsiva almacenaba ropa de abrigo. La ropa de invierno seguía a primera mano en mis gavetas aún en agosto, cuando en esos sures de Andalucía se llega fácilmente a 45ºC. Obviamente, después de dos veranos de ser centro de tanta chanza (imagínense en la Andalucía profunda lo que te puede pasar si te ven tus compañeros por la calle en agosto con una bufanda y unos guantes de lana), y a la vista de que el enfriamiento no llegaba, fui a consultar con el cura de la parroquia. Le pregunte a éste que si tanto poder tenía San Toribio para atraer lluvias, lo mismo podía hacer algo para que los glaciares no nos cubrieran. Obviamente, rápidamente fui despachado por el susodicho canónigo. Luego en el bar me dijeron que ya no iban a pedirle el santo para que lloviera desde el último acontecimiento, allá por 1982, cuando después de una larga sequía le pidieron la imagen de San Toribio para sacarlo en procesión y el párroco les espetó: “Ustedes pueden sacar el santo si lo desean, pero el tiempo no está para llover”. O sea, que después de todo esto, decidí no sacar la ropa de abrigo en verano hasta que a mi abuelo no le salieran sabañones en la nariz en agosto.
No fue larga mi dicha… los agoreros del congelamiento (ahora del calentamiento) han vuelto a la carga, y esta vez cargados de páginas ExcelMS llenas de datos hasta la última fila, imágenes satélite de mil y un colorines que interpretan profundamente (yo sólo veo colorines), fotografía de algún cacho de hielo derretido e imágenes de personas hacinadas sin comida en algún rincón remoto del planeta. Han aprendido de los errores, y cual apocalípticos religiosos, ya no dan fechas exactas, si no aproximaciones vagas de cuando nos vamos a tostar. Han aprendido a hacer estadística (ya saben eso que se dice de la estadística, que es como los bikinis, enseña lo quieren, no lo que queremos ver). Además han ido coleccionando políticos retirados, antisistemas irredentos, muchos profesores de universidad y hasta algún político en activo deseoso de hacer carrera y rascar algún voto errante. Han mejorado en su transmisión del mensaje y usan grandes modelos matemáticos tremendamente complejos: predijeron en los 80 una subida de seis grados para finales de siglo… sin embargo, este caprichoso clima tan sólo se ha incrementado 0.5 (vaya con el clima, parece que no se entera del calentamiento global). Claro, nadie les dijo que la fiabilidad de un modelo es inversamente proporcional a la longitud de sus ecuaciones (Ramon Margalef).
Cualquier huracán, cualquier ola de calor, ola de frío, subida de la marea o hasta comportamiento histriónico de nuestras mascotas es atribuido al cambio climático. Si cuentas con un importante apoyo mediático, ya que estas cosas venden, y encima tenemos un gobierno en manos de un paquete de frívolos y sectarios… pues ya tienen hecho el pan con unas tortas. Cuando achacan más muertes al cambio climático que al terrorismo, recuerden, no lo hacen para remarcar los efectos del cambio climático, si no para despreciar y minusvalorar a las víctimas del terrorismo.
Casi vuelvo a picar cuando hace dos años me dijeron que fuera vendiendo mis chubasqueros y paraguas, que con el cambio climático no volvería a llover en canarias… Como gato escaldado que al agua caliente teme, no les seguí en sus recomendaciones… Los dos o tres últimos años son los que más lluvia han dejado en canarias de los últimos quince años. Ahora yo ando sequito y ellos mojaditos…
Cuando se acusa a Bush de no ratificar el protocolo de Kyoto, hay que decir que la decisión viene avalada por parte del mejor panel de expertos del planeta… y no sólo climatólogos, sino también economistas, que son los que nos determinarán lo oportuno o no de las medidas. Además, si USA ratificara el protocolo, sería para cumplirlo, no como la mayoría de los países (y ahora se me ocurre Rusia por ejemplo).
En fin, esperaré que pase esta moda del calentamiento global, que ha venido sustituyendo a la de la lluvia ácida en los últimos diez años, pero no les quepa duda que ya inventarán algo para que nos arrepintamos de nuestra forma de vida; si le digo la verdad, la posibilidad de fallecer debido al cambio climático es menor que la de que me caiga encima una ojiva nuclear norcoreana, y no por ello le voy a pedir a Plasencia o Marichal que me construyan un refugio atómico… Como decía el párroco: “si quieren saquen al santo, pero el tiempo no está para llover”.

 

 

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