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22/11/2006 - José Ramón Arévalo Sierra
Sobrepoblación

Sobrepoblación

Hace tiempo, el prestigioso Paul Erlich comunicó: “en los setenta, el mundo caerá bajo las hambrunas: cientos de millones de personas morirán de hambre si no le empezamos a poner remedio ahora”. Esta frase se reproduce con regocijo en los ambientes liberales y demuestran una vez tras otra la poca capacidad de predicción que tienen los nuevos “neomalthusianos” que pululan por doquier y que son acogidos con gran influencia en los medios de comunicación. Lo cierto es que no pasó en los setenta, ni en los ochenta, ni siquiera en los noventa. Sus predicciones han empezado a tener el mismo valor que la de los “testigos de Jehová” con el fin del mundo, o la de las sectas que vienen a Canarias a tirarse de algún pico para celebrar el fin del mundo a la espera de que venga una nave espacial a recogerlos (marcianos muy mal educados que les han dado “el tranque” varias veces).

En cualquier caso, es lo contrario. El problema lo van a tener los países desarrollados cuya población está declinando y envejeciendo de forma alarmante. Éstas han encontrado una solución con el relleno a base de inmigración, originalmente una buena idea. Pero podría tornarse en un tremendo problema social que muchos países están empezando a detectar en forma de retrocesos en los derechos individuales y de la libertad de expresión. Se produce una curiosa paradoja: A esta inmigración que llega hay que ofrecerle unas condiciones de vida iguales a las nuestras y unas condiciones sociales y culturales no iguales a las nuestras, si no a las suyas de sus países de procedencia. Por ello pienso que es una interpretación errónea, el problema no es los que llegan, el problema es los que dejan de nacer.

La sobrepoblación, lejos de ser un problema puede ser el único recurso potencial que tienen algunas zonas para salir de la miseria. Quitarles su único potencial es condenarlos a la miseria perpetua. Cuando visito universidades Americanas, he podido observar que son muy apreciados los universitarios Indios y Chinos. Ciertamente, sus grados o notas son muy superiores a los de la media, pero ¿es qué los Indios y los Chinos son más listos por naturaleza? No, tan sólo son más. El potencial humano que poseen los va a colocar cara a un futuro sin precedentes, aunque China se está hipotecando con su política de 1 solo hijo. Los grandes avances científicos vendrán de este casi 50% de la población total del planeta. No esperarán ustedes un genio de Italia, España o Grecia, con tasas de natalidad por debajo de 1.2. En cincuenta años, el 60% de los Italianos no tendrá ni padres ni hermanos. Olviden el aprender inglés, empiecen con el Chino.

Miren para donde miren, los grandes avances de las sociedades han cabalgado a lomos de los aumentos de población, han sido un maná, más que un castigo divino. Los maltusianos ven a los nuevos nacidos como una boca más que alimentar, mientras que los liberales como una mano más para empujar el carro de la economía. Los hechos dan la razón a estos últimos. Durante las últimas dos semanas se ha llegado a una población de 300 millones reconocida en USA. Esto, lejos de lo que piensan muchos, le dará a USA una cierta resistencia a los avatares que se prevén para el futuro, mientras que Europa envejece, se arruga y tiene que adaptar sus instituciones a los nuevos habitantes que llegan y que no son tan reticentes a la procreación. En Francia ya existen piscinas sólo para mujeres, la autocensura comienza a pulular por doquier, hemos vuelto a la época de George Orwells (cuando los periodistas se autocensuraban sus críticas a los crímenes de la unión soviética porque eran aliados. Lectura obligada del prólogo de su libro “Animal Farm Revolution”), y empezamos a adaptar pequeñas cosas, que cada día, obviamente van a más, porque ellos son más.

¿Es la inmigración mala porqué no cabemos más? Pues no, ciertamente son un potencial fundamental para el desarrollo una vez los llegados entran en nuestro sistema de derechos individuales o que se convierten en usuarios de ellos. Si fuera así no habría problemas, pero nos estamos llenando de ejemplos de que no es lo que verdaderamente ocurre. No todas las civilizaciones son iguales, a no ser que alguna me enseñe que los derechos individuales son más respetados en los sistemas sociales de los que llegan que en nuestro sistema, entonces, esa civilización, será mejor, no igual.

 

 

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