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13/10/2006 - José Francisco Fernández Belda
El negocio de los turoperadores

Viviendo en San Borondón

El negocio de los turoperadores
José Fco. Fernández Belda

Con demasiada frecuencia se escucha a personas normales y corrientes y a políticos, con más bien poca información en el mundo turístico y mucha más en el negocio de la construcción y las licencias, culpar de todos los males presentes y futuros del turismo en Canarias a los turoperadores europeos y mundiales. Los europeos porque, dicen esas personas, quieren machacar a esta tierra de bellezas sin fin y arruinar a los pequeños inversionistas. Los otros, los extra europeos, porque simplemente nos ignoran y sólo piensan en las islas Hawaii o en las Bermudas.

Para empezar a centrar la cuestión, conviene recordar un par de cuestiones que suelen olvidarse. La primera es que sin los turoperadores, con total probabilidad, el turismo de masas jamás habría venido a Canarias, ni casi a cualquier otro lugar del planeta, ni aquí se habría generado el nivel de riqueza y bienestar social que por décadas ha habido en nuestras islas. El turoperador es en realidad nuestro agente comercial en los lugares donde residen los futuros visitantes. Se suele olvidar que el turismo es una de las poquísimas actividades humanas que el cliente compra una ilusión futura en un sitio y la consume o la realiza en otro, en general distante.

En segundo lugar, es evidente que ni los empresarios turísticos ni el Gobierno de Canarias habrían podido montar una red de oficinas de venta de vacaciones y viajes en el mayor número de países donde haya alguien que quiera adquirir su paquete vacacional. Y este, no otro, es el negocio de los turoperadores: conjugar oferta y demanda, obteniendo un beneficio económico por esa intermediación. No tienen especial interés en vender vacaciones en Canarias, ni en ningún otro destino del mundo, si no hay una demanda específica, si no hay una oferta atractiva y creíble para ella, y si no obtienen una rentabilidad por actuar de agentes comerciales.

Un ejemplo muy cercano se puede encontrar en el turoperador canario Holiday Jack. No sé, ni en realidad interesa demasiado, cual fue la idea inicial de este negocio. La realidad actual es que, como es racional, hoy ofrece en el mercado alemán viajes a 22 países de todo el mundo y estancias en más de 500 hoteles. Pero una cosa es que sus dueños intenten potenciar Canarias, donde tienen su corazón y algunos hoteles pero no forzosamente su cartera, y otra muy distinta es que olviden cual es su negocio real.

Y los problemas graves del turismo en Canarias están viniendo del lado de la oferta poco atractiva para las nuevas exigencias de la demanda. Si bien es cierto que el banderín de enganche es el sol y playa, (¡Virgencita, que no nos falte nunca!), la oferta complementaria deja mucho que desear. Como ya he argumentado en otras ocasiones, la culpa de la bajada en el número de visitantes y, sobre todo, en el espectacular descenso en la rentabilidad no está en la tan cacareada como falsa excusa de tener una planta alojativa obsoleta. Es más, muchos de los nuevos hoteles, con instalaciones de lujo y una constelación de estrellas, ofrecen un servicio “estrellado”, de pensión y a un precio de saldo ¿por qué?

Cuando un destino deja de ser atractivos para los clientes, por la razón que sea, y estos deciden no repetir estancia, los turoperadores se las ven y se las desean para confeccionar paquetes vacacionales atractivos que ofrecer. Casi todos los lugares del mundo entero ofrecen sus propios encantos, muchas veces altamente atractivos para unos grandes segmentos de población viajera. ¿La culpa de que el turista no quiera venir a Canarias la tiene el turoperador, o la tenemos nosotros que no creamos una oferta nueva suficientemente atractiva y que se pueda vender a un precio rentable para todos los operadores?

El problema no es cómo utilizar la RIC para renovar la planta alojativa, a pesar de que se repita eso como un eslogan machacón. A mi modo de ver, sería mucho más rentable e interesante para Canarias invertir en oferta complementaria atractiva, que abarca muchas actividades novedosas además de los campos de golf y los puertos deportivos. Todo suma, no sobra nada, porque a una demanda plural hay que responder con una oferta que intente cubrir todas las áreas de interés de nuestros potenciales clientes.

jfbelda@teleline.es

 

 

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