Inicio | Artículos | Autores | Foro | Links | Conferencias

Temas

+ ECONOMÍA

+ EDUCACIÓN Y CULTURA

+ INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

+ LIBERALES IMPRESCINDIBLES

+ LIBERALISMO

+ LIBROS RECOMENDADOS

+ MEDIO AMBIENTE Y ECOLOGÍA

+ MISCELÁNEA

+ POLITICA EXTERIOR

+ SANIDAD Y PENSIONES

+ TURISMO Y COMERCIO

+ URBANISMO Y VIVIENDA

Artículos

26/09/2006 - José Francisco Fernández Belda
Tráfico, transporte y movilidad

Viviendo en San Borondón

Tráfico, transporte y movilidad
José Fco. Fernández Belda

Aunque con mucha frecuencia tráfico y transporte se tratan de forma separada, en realidad son dos aspectos del mismo asunto: la necesidad de movilidad de las personas, al margen de las motivaciones que cada cual pudiera tener. Es la necesidad de trasladarse lo que genera el problema del tráfico, fenómeno revelador de una enfermedad, no el origen de ella. Y la dificultad para ir de un sitio a otro, básicamente medida en tiempo de transporte, es el problema que trasladan los ciudadanos a sus políticos para que lo resuelvan o al menos lo palien.

Y lo más frecuente es que esa sensación difusa de pérdida de tiempo de vida propia útil que suponen los desplazamientos obligatorios, los expresen los ciudadanos como problemas de tráfico (circulación, retenciones, aparcamientos o señalización) cuando en realidad suelen provenir de la irracionalidad urbanística, de la ubicación de los servicios y grandes equipamientos sociales y comerciales, o de horarios (escolares, funcionariales, turísticos o comerciales, tanto en coincidencia temporal como en disponibilidad a lo largo del día). Y como las retenciones son un síntoma, no la enfermedad, sentimos desesperanzadamente que el problema parece no tener solución y se acude a remedios, las más de las veces absurdos.

Bien es cierto que sobre el urbanismo, que al fin y a la postre de eso se trata, las capacidades de transformación profunda de nuestras ciudades son bastante limitadas y que desde los ayuntamientos y cabildos sólo es posible actuar con planeamiento a largo plazo. A corto plazo sólo se pueden tomar ciertas medidas coyunturales sobre la fluidez del tráfico, que aunque no aminoren demasiado el problema real, transmitan al ciudadano que se está luchando para encontrar la solución definitiva.

Una de esas fórmulas mágicas, creyendo que el problema es que usted o yo usemos nuestro coche, es la de incentivar el uso peatonal de las ciudades. Pero sin embargo, en la práctica, no se facilita esa posibilidad porque en las vías públicas se potencia la fluidez del tráfico de vehículos frente al de personas. Un ejemplo evidente de que no se piensa en los peatones está en los poquísimos semáforos inteligentes que hay instalados, esos que sustituyen la temporización cíclica fija por otra que cambia tomando datos en tiempo real de la afluencia de peatones y vehículos en ese punto, haciendo a veces psicológicamente interminables las esperas. ¿Quién no ha esperado impacientemente a que se ponga verde un semáforo, como peatón o como conductor, sin que haya el menor tráfico, sintiéndose transgresor si se lo salta en la oscuridad de la noche, o viéndose como un estúpido al que controlan unas torpes luces de pase o espere?

La obsesión verde por la polución, no siempre del todo justificada cuando se lleva a extremos pintorescos, les lleva a plantear soluciones nada realistas que van desde lo imposibles a los economicamente inabordable, al confundir tecnología con transporte. No distinguen, o no quieren distinguir, entre el problema (el transporte) y las soluciones técnicas disponibles (los vehículos). Se nos incita a no contaminar con nuestro coche, pero se potencia el transporte público, con grandes unidades y motores de combustión interna con importantes emisiones más o menos nocivas. O se exige la peatonalización de áreas, aún a riesgo de hacerlas morir de puro incómodas e inhabitables.

Un último ejemplo podría ser la propuesta de potenciar del uso de la bicicleta en ciudades como Las Palmas de Gran Canaria. En realidad que la usemos los demás, ellos seguiran en coche oficial. Pero si es más que evidente el fracaso de los carriles para bicis pintados en varias zonas, resulta grotesco ver a los políticos en bicicleta o en patinete por Triana, para sacarse la foto el día “europrogre” de la bici, pero nunca los veremos subiendo la cuesta de San Antonio o la Avda. de Escaleritas. Eso sin contar que la campaña “comparte tu coche”, que no por más repetida sólo ha cosechado fracaso y risas, pero que en caso de accidente tal vez pudiera ocasionar graves consecuencias jurídicas para los conductores, o también esa campaña pudiera colisionar frontalmente con la regulación de transporte público ligero, como son los taxis.

jfbelda@teleline.es

 

 

© Canarias Liberal - www.canariasliberal.org - info@canariasliberal.org

Sitio web desarrollado por www.canaryservices.com