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20/05/2006 - Sergio Alonso
Entrevista con Sergio Alonso en Canarias 7

Entrevista publicada en el periódico Canarias 7 el día 20 de MAyo de 2006. Por su interés, la reproducimos a continuación.


-Defínase ideológicamente. Como doy por hecho que no dirá que es de izquierdas, le planteo tres opciones: ¿de centro, de derechas o liberal?

-Liberal, entendiendo liberal como una persona abierta, que respeta todas las ideologías y que se adapta a las circunstancias de cada momento con la mayor de las facilidades.

-Ser liberal es confiar mucho en la capacidad del mercado para regularse. ¿No supone un exceso de confianza?

-No hay que legislar mucho, sino asegurar que se cumple la ley, y las leyes, cuanto más simples, mejor. Terminamos reglamentando en exceso y al final nadie cumple y, lo que es peor, el que cumple está en inferioridad de condiciones. Nuestra forma de legislar beneficia más al poco escrupuloso. Al liberal le gusta tener una Administración lo más escuálida posible, dejando que funcione el mercado, pero impidiendo que se cometan abusos. Enlazo esto con el hecho de que tengo una inversión en pequeña minoría en un hospital y he entrado en contacto con el mundo sanitario. Sabido es que una cama en un centro privado tiene un costo muy inferior al que tiene en una cama pública. Muchos países lo han comprendido hace tiempo y qué hacen: crean centros muy especializados en una medicina a la que no acceden los centros privados porque no es rentable, pero ¿por qué el Estado va a mantener un aparato muy costoso cuando lo puede solventar por otra vía? No lo digo por una cuestión de intereses personales: es de pura lógica. Dejemos que la economía privada nos solucione todos los problemas posibles y los que no, que los resuelva la Administración.

-Ya que menciona la inversión en sanidad, ¿qué hace un empresario del sector del automóvil presente en ese campo? ¿No cree que eso da pie a pensar que lo hace porque busca una subvención o un concierto, lo que teóricamente contradice su discurso liberal?


-No, en absoluto. Un concierto es una cosa y una subvención es otra y yo estoy en contra de las subvenciones. Aclaremos una cosa: yo tengo un 10% de esa inversión sanitaria. Mi negocio es el del automóvil pero un empresario se tiene que plantear el diversificar. Para ello, hay dos formas, o en países, y yo procuro ir con socios locales, o en otros sectores con personas que sí conocen ese sector. Me invitaron a participar en esa inversión y lo vi interesante, además de bonito porque se puede resolver un problema social. El hospital lleva abierto varios días y no sabemos de ninguna posibilidad de llegar a acuerdo con Sanidad, lo que conlleva un riesgo importante. No sé por qué no se resuelve ese problema de una vez. Es un hospital modernísimo, con una inversión que va más allá de lo que puede ser concertado, pero no queremos que tengan excusas para no concertar con nosotros.

-¿Ya ha cerrado la herida abierta al conocerse aquel almuerzo pretendidamente secreto con el presidente Adán Martín y en el que estaban usted y otros dos inversores en la clínica [Mario Rodríguez y Germán Suárez]?

-La gente interpreta lo que quiere interpretar. En este caso se obró con mala fe por parte de las personas alrededor del presidente. No quiero señalar a nadie en particular pero lo cierto es que fui convocado a una reunión secreta y antes de salir todo el mundo estaba enterado. Eso fue una estrategia de alguien para, en un momento difícil para el Gobierno, que no podía justificar determinadas cosas, dar una patada al balón. Tres personas se sentaron allí a nivel personal y en ningún momento se trató el tema del hospital. En una reunión con la vicepresidenta, que yo prefiero decir la consejera de Sanidad, porque no se ejerce de vicepresidente hasta que el presidente está fuera, sí se habló de nuestro tema. Por supuesto que fue así pero es ¿con quién íbamos a hablar, si no? Son dos cosas y dos reuniones diferentes.

-Antes fue tajante al diferenciar subvenciones y concierto, cosa que es evidente, pero se desmarcó de las subvenciones. ¿Por qué esa demonización?

-Porque la subvención es perversa. Ésa es una de las contradicciones en nuestra sociedad. Estamos siempre hablando mal del político, lo cual en muchos casos es injusto porque hay gente honesta y seria en la política, y los estamos desmotivando. Pero si no creemos en la clase política, ¿por qué le damos un instrumento para comprar voluntades? A fin de cuentas, la subvención es un instrumento para comprar voluntades. Esta sociedad, que rechaza al político, entrega al político un poder adicional con dinero de nuestro bolsillo. La sociedad se tiene que dar cuenta de que esa no es la vía y cuando hay que favorecer a un sector o actividad porque haya razones estratégicas para ello, habrá que hacerlo por la vía de la rebaja de impuestos. Así, el empresario se descuenta de sus impuestos esa cantidad y no está pendiente de la firma de una determinada persona para disfrutar de una subvención.

-Pero la vía de la rebaja fiscal nos ha llevado también a una aparente contradicción, con una economía en la que se dice que no hay posibilidad de colocar los excedentes generados por la Reserva de Inversiones (RIC). Se ha generado incluso el discurso de utilizar esos fondos fuera de Canarias.

-No creo que nadie seriamente plantee esa posiblilidad, entre otras cosas porque ni lo iba a tolerar la Unión Europea ni el Gobierno español estaría dispuesto a apoyar una demanda así. Si se quiere apoyar inversiones en una determinada zona, hay otros instrumentos. La RIC ha sido un instrumento válido para capitalizar las empresas canarias, que aquí no existían. Cuando hablamos de fortunas, siempre vemos la parte negativa, un tío que se ha enriquecido... No, no. Hay que verlo como gente con capacidad de invertir.

-¿Aboga entonces por acabar con la RIC?

-Ahora hay varias opiniones: la mía es que la RIC cumplió con su fin y ahora hay que cambiarla. Primero, porque no hay mucho donde invertir; se han transferido fondos al turismo, porque era lo fácil y porque la normativa lo fomentaba, y hay incluso empresas que se han descapitalizado al meterse en inversiones en bienes inmobiliarios en exceso. El empresario tiene que plantearse seriamente qué necesita y no invertir por invertir para no pagar impuestos. Cambiaría la RIC por un descuento en el IRPF y en el Impuesto de Sociedades. Nos daría una libertad tremenda y sería más justo. También me preocupa la demonización que hay en Canarias de la empresa grande, cuando es muy positivo que una empresa crezca, porque eso demuestra que hay voluntad de progresar.

-¿Y ese mito de que un puñado de empresas grandes controlan no sólo la economía canaria, sino también la política?

-Quizás sea un poco inocente, pero no creo en eso. En el juego legal, hoy se escucha mucho menos a los órganos del empresariado que hace diez años.

-Quizás porque los órganos del empresariado no funcionan convenientemente y me remito a lo que es noticia en las últimas semanas.

-No digo que no. Hay algunos órganos empresariales que han actuado con seriedad y rigor pero no se les quiere escuchar. Insisto en que hay cosas que me preocupan. Por ejemplo: me gustaría saber cuántas personas se han leído la propuesta de Estatuto de Autonomía que tenemos ahora entre manos.

-Pocas.

-Eso es lo triste, y estamos creando un instrumento con el que tenemos que vivir en el futuro. Hablamos más del Estatuto catalán que del nuestro. Esa propuesta que discuten los partidos canarios tiene una serie de vicios, que proceden del hoy vigente, y que se ven incrementados. Aumenta el poder del Gobierno, se anula el poder de los cabildos y los municipios y se duplican administraciones. Sin embargo, hablamos del pleito insular, cuando lo que se hace es que los cabildos tienen menor importancia. Al final, lo que pasa es sólo tienen dinero el Gobierno canario y el nacional, y así el resto de administraciones terminan mendigando. ¡Eso hay que corregirlo! El centralismo autonómico es peligrosísimo, tanto o más que el nacional, y lo vemos con una pasividad tremenda. Es para preocuparse, porque cuando el poder es tan fuerte, se corre el riesgo de tratar de beneficiar a los amigos, a los familiares...

-¿Es usted de los que piensa que Canarias necesita una especia de Operación Manos Limpias?

-La Operación Manos Limpias tiene que ser algo permanente y no de un momento determinado.

-Le han sorprendido los casos que han estallado o es de los que reaccionó pensando que ya era hora.

-Los ciudadanos somos accionistas de un municipio, una comunidad o un país. Se nos llama cada cuatro años, como en una junta general, a dar nuestro voto, pero eso es un acto de confianza. No puede ser un carnet para utilizarlo de la forma que quieran algunos; es un poder supeditado a determinados controles. Los controles se han creado pero no funcionan bien. El Parlamento no funciona como un Parlamento, porque para empezar el individuo que está allí no tiene mucha libertad para expresarse. Tiene que ser algo donde el parlamentario está para defender los intereses de los ciudadanos que le votaron, y no tanto lo que digan los partidos. En cualquier caso, no existe el sistema perfecto y es más importante la ética de las personas que lo componen que el sistema en sí. Cualquier sistema bueno puede ser desastroso si las personas no tienen ideales ni principios. Cualquier sistema malo puede funcionar bien si hay honestidad.

canarias como el dubai de la costa africana

(Foto: canarias7)AMPLIAR
En su despacho. El grupo Domingo Alonso tiene ahora sus oficinas en Siete Palmas
n La apuesta por África. «Cuando se habla de diversificar y no depender exclusivamente del turismo, se repiten frases vacías de contenido y que estamos cansadas de escucharlas. Ahora vemos que Europa y Estados Unidos son conscientes de que África no puede seguir como ésta. Algunas organizaciones benéficas, como Unicef, nos han dado un ejemplo de cómo hacer las cosas: sus inversiones en África y el mundo entero comprometen a los gobiernos, dan dinero cuando los gobiernos dan dinero, sobre proyectos que se materializan... En esa línea están los gobiernos, en invertir bien. Si el vecino de al lado, está en una situación penosa, pues nos perjudica, ya que vivimos en un mundo globalizado. Por ello, y aunque fuera por razones egoístas, hay que pensar en solventar los problemas de África. Hay dinero para eso, pero hay que invertirlo con garantías. Los americanos lo tienen muy claro.

Las recientes declaraciones de Juan Verde van en esa línea y él viene con la misión de utilizar Canarias como plataforma para las inversiones de Estados Unidos. Eso hay que aprovecharlo. Por primera vez hay posibilidad de ser esa plataforma de la que tanto hemos hablado. Bienvenido, por tanto, Mister Marshall, pero Mister Marshall no nos va a regalar nada. Nos va a ayudar a trabajar. Ejemplos hay muchos por el mundo pero el que me ha impactado es Dubai, que no es un emirato que tenga muchas reservas petrolíferas, pero que se ha convertido en la plataforma occidental en la zona, en el centro de operaciones de todas las compañías habidas y por haber que operan a nivel internacional. Y Dubai también tiene mucho turismo. Nosotros que tenemos buscar otra actividad con tanta importancia como el turismo».

n El mito del Círculo y el sanedrín. «A todo el mundo le cuelgan un sambenito... Le puedo decir que el Círculo de Empresarios no es más que un grupo reducido, 22 personas, que tenemos nuestras empresas, con las responsabilidades que eso supone en la economía y que son elegidas sin tener en cuenta ni su situación política. Si alguien tiene el carnet de un partido, eso nos importa un bledo. Los que nos sentamos allí nos dedicamos a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de Canarias y cada cierto tiempo salimos a la luz pública a dar una opinión. El Círculo no hace negocio como tal. Sólo debate: invita a personas que nos parecen interesantes para enriquecernos como personas y empresarios. A nuestras reuniones han ido profesores, políticos, el obispo...».

n La Isla y la Región. «En el Círculo nos preocupa toda Canarias. Yo soy regionalista por múltiples razones, entre otras porque mi economía no está en una isla exclusivamente. Que es bueno un equilibrio, sí, pero no habría necesidad de entrar en ese debate si tuviéramos un Estatuto adecuado. Lo que más preocupa no es quién se lleva el gato al agua, porque lo que pasa en un sitio, beneficia al otro. Al final todo esto son vasos comunicantes. Me preocupa más el mal uso de los fondos públicos».

de siete palmas a la pardilla
La conversación con Sergio Alonso se inició en Siete Palmas, en su coche, de camino a La Pardilla, en Telde, para ver un solar que acogerá el centro logístico, las oficinas, la escuela de formación y los servicios de recambios del grupo Domingo Alonso, que cuenta con 701 empleos directos y un volumen de negocio de 520 millones de euros. ¿Para cuándo ese centro? Según Sergio Alonso, «la rapidez del proyecto dependerá de los obstáculos que ponga el Ayuntamiento». Luego la entrevista prosiguió en su despacho, en Siete Palmas, un espacio amplio, de decoración casi minimalista, en el que sobresale una caricatura realizada por Manolo Padrón, un cuadro con imágenes de coches del siglo pasado y, al fondo, una cafetera que, como adelantó el entrevistado, hace un buen café. Al calor del mismo habló durante casi dos horas.

 

 

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