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05/01/2006 - Ángel Llanos
No podía seguir así

NO PODÍA SEGUIR ASÍ

La ingente cantidad de dinero que España, en general, y Canarias, en particular, venía recibiendo de la Unión Europea no podía sostenerse durante mucho tiempo más. La incorporación de 10 nuevos países a la Unión generó un efecto estadístico que, en nuestro caso, nos sacó de las regiones denominadas “Objetivo-1”; es decir, aquellas que no alcanzan el 75% de la renta media comunitaria y que, por esa razón, reciben un tratamiento económico más favorable que el resto.

Lógicamente, Canarias supera hoy en día el 75% no sólo por el efecto estadístico. El crecimiento económico en los últimos 10 años ha sido espectacular, increíble. Siempre ponemos los mismos ejemplos: hoy uno de los problemas más comunes es el precio de la vivienda, hace 10 años ni se planteaba ese problema porque la única preocupación era, sencillamente, encontrar un empleo.

La llegada de varios millones más de europeos a la Unión abre, además, nuevas expectativas para todos los mercados comerciales, incluido el turismo. Todos estos nuevos europeos, tarde o temprano, irán mejorando sus niveles de renta. Unos más y otros menos, querrán empezar a experimentar qué es eso del turismo, por lo que la balanza comercial de los países más desarrollados del viejo continente se reforzará aún más en cuanto empiecen a viajar. Es decir, para Canarias la ampliación de la Unión no es un reto, sino una oportunidad.

En cualquier caso, e independientemente de las negociaciones presupuestarias que cada siete años tienen lugar en el seno de la Unión, las regiones ultraperiféricas tendrán siempre un tratamiento especial en este tipo de acuerdos económicos dadas sus características geográficas (en nuestro caso: fragmentación, lejanía e insularidad). Da igual cuánto mejoren sus economías regionales, las características de esos territorios permanecerán iguales indefinidamente.

Pero si bien es cierto que la ampliación es una oportunidad, si bien es cierto que millones de nuevos europeos querrán importar productos también nuevos para ellos y si bien es cierto que podrán viajar a Canarias, no es menos cierto que esas razones no justificaban una “bajada de pantalones” del calibre de la que ha realizado nuestro país.

Las perspectivas financieras de la Unión Europea para el período 2007-2013 hará perder a Tenerife del orden de 800 millones de euros en 7 años (cerca de 150.000 millones de las antiguas pesetas). Una cantidad a todas luces excesiva. Una reducción injustificable e inexplicable. No sólo por lo elevado del importe, sino porque esa reducción no será paulatina sino de golpe. Es decir, se notará y mucho.

El saldo neto para España, la diferencia entre lo que aportamos y lo que recibimos entre el año 2000 y el 2006 del resto de Europa, fue de 47.450 millones de euros. Y fue así porque así lo negoció Aznar y el Partido Popular en el año 1999. Pues bien, para el período 2007-2013 la diferencia seguirá siendo a nuestro favor, pero de sólo 4.984 millones de euros. Es decir, dejaremos de recibir 42.466 millones de euros (más de 7 billones, con “b”, de las desaparecidas pesetas).

Es cierto que para los 15 países que ya eran miembros de la Unión, las 10 nuevas incorporaciones supondrían un gasto inicialmente. Lo razonable hubiera sido que el coste de la ampliación fuera proporcional entre todas las naciones, atendiendo a su producto interior bruto, a la población, a su nivel de desarrollo, etcétera. En fin, a los criterios normales. Pero no, la izquierda española ha querido ser la más ‘progresista’ de todas. Fíjense: la ampliación le costará a Alemania 28.205 millones de euros, a Francia 33.965 y al Reino Unido ¡2.471! Y a España lo ya citado: 42.466. Todo un negocio.

¿Por qué este disparate? Por una cuestión de imagen, pues el PSOE y Zapatero tendrán las puertas abiertas de las principales potencias europeas durante los dos próximos años (¡cómo no va a ser así con semejante regalo!). Recuerden que toda Europa estaba trinando con el efecto llamada de la ley de papeles para todos los inmigrantes ilegales, la Ley con la que el PSOE pretende garantizarse un millón de votos en la próxima cita electoral; es decir, el millón de votos prestados que le sacó al PP gracias a los 200 muertos de Madrid el 11M. La Ley que ha dejado más inmigrantes ilegales después del proceso de regularización que antes, por la gran cantidad de personas que han venido a nuestro país durante el último año y que, ahora, también podrán pasar al resto de Europa. Pero, precisamente, Europa ahora callará ante cualquier nuevo proceso de regularización de inmigrantes: Zapatero ha llenado de dinero de España al resto de Europa.

Por si esto fuera poco, los españoles no percibiremos esa reducción antes de las Elecciones Locales y Autonómicas de 2007, ni antes de las Generales de 2008. Los efectos se dejarán sentir a finales de 2009 y, sobre todo, a partir del 2010. Una estrategia genial porque la gente votará en las dos próximas citas electorales todavía en un período de bonanza económica gracias a la hucha llena que dejó el PP. Y si el PSOE pierde las Elecciones de 2008, en la siguiente cita del 2012 la situación económica española será ciertamente complicada después de haber dejado de recibir 42.466 millones de euros.

Ángel Llanos

 

 

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