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04/01/2006 - CanariasLiberal.org
Un nuevo sistema educativo

UN NUEVO SISTEMA EDUCATIVO
Santos Mercado

En 1990 inicié una investigación sobre el sistema educativo mexicano para
presentarla como tesis doctoral. Nunca me imaginé lo que iba a encontrar y
las propuestas que de ello derivaba. Ahora estoy convencido que el
diagnóstico era correcto pero las propuestas no lo eran tanto. En efecto,
encontré que el sistema educativo era un desastre. Esto no era nuevo pues
cualquiera que estuviera sentado en las aulas de una escuela pública o que
tuviera a sus hijos en una universidad del Estado sabía que algo andaba mal.
Encontré que la causa del desastre se encontraba en el sistema de
financiamiento y esto sí era sorprendente. El hecho de que el gobierno
introdujera los recursos monetarios por el lado de la oferta, es decir, de
las escuelas y universidades echaba a perder irremediablemente el sistema,
corrompía a los funcionarios, burocratizaba los profesores, etc. La escuela
subsidiada carecía de incentivos para brindar un mejor servicio pues los
ingresos estaban seguros ya que provenían de las arcas de la nación. No
había ni interés ni necesidad de competir con la escuela privada o pública
de al lado pues cada una recibía su dotación de manos del gobierno. Los
profesores cobraban puntualmente sus quincenas sin importar si los alumnos o
padres de familia quedaban satisfechos.
Todo esto me llevó a formular la propuesta de cambiar los flujos financieros
para que en lugar de que el gobierno subsidiara a las escuelas, mejor
subsidiara a los alumnos. Después me percaté que esta propuesta tampoco era
nueva pues ya Milton Friedman hablaba de ella desde 1955 como el Voucher
System for Education. Este consistía en que el gobierno emitiera una especie
de cheques para obsequiarlos a los alumnos y que ellos eligieran libremente
la escuela donde pagarían su educación.
Durante 12 años hablé con funcionarios de la SEP, con la gente de Salinas de
Gortari, de Colosio, Zedillo, Fox; hablé con los sindicatos universitarios,
en la radio, TV y hasta pude colocar algunos artículos en la prensa. El
resultado: cero absoluto.
¿Qué me falló? ¿Dónde me equivoqué? Hoy puedo decir que nada hay de
cuestionable en cuanto al diagnóstico: La educación pública es un desastre y
lo confirman ahora los organismos internacionales.
Mi error estuvo en pensar que el Estado podría tener la voluntad y la
capacidad de poner remedio. Hoy lo veo claro: El gobierno está
imposibilitado física, mental y políticamente para corregir el sistema
educativo mexicano.
Ningún diputado, senador, asambleísta, gobernador o presidente municipal
está dispuesto siquiera a poner el tema en discusión. Ninguno va a proponer
reformas radicales pues consideran que se pone en riesgo su carrera
política. Cuando abordan el tema educativo terminan por premiar a las
burocracias educativas con más subsidios.
Por tanto, la construcción de un buen sistema educativo no puede pasar por
las manos del Estado. Confiar que el gobierno haga una buena reforma
educativa es tanto como confiar que el diablo protegerá a los ángeles
celestiales.
El sistema de "vouchers", aunque no es una panacea, era tan solo un buen
inicio. Podría haber reflejado la voluntad del Estado para empezar la
reforma universitaria en serio. Pero, incluso en los Estados Unidos ha sido
más que imposible establecerlo en todo el país a pesar de que fue una
promesa de campaña del actual presidente. Por tanto, es necesario abandonar
la propuesta del subsidio a la demanda ("vouchers") y plantear algo más
factible, algo que se pueda hacer sin necesidad de esperar el visto bueno
del Estado y sin necesidad de esperar que primero llegue al poder un
gobierno liberal.
Si el gobierno no será el constructor del nuevo sistema educativo, sólo
queda .la iniciativa privada.
En efecto, lo que planteo es que los agentes particulares son los que deben
asumir la responsabilidad total para la construcción del nuevo sistema
educativo.
Quiere decir que se deben disponer a abrir cientos o miles de escuelas
privadas, de todos los niveles, desde preescolar hasta universidades.
Ninguna escuela privada debe aceptar subsidios del gobierno y de ser posible
deben colocar en la puerta la leyenda "escuela sin reconocimiento oficial".
El reconocimiento se lo deben ganar de sus clientes, del mercado. Estas
nuevas universidades pueden nacer en el garage de una casa y para sobrevivir
tendrán que ofrecer el mejor servicio educativo posible. Sólo los clientes
deben determinar si sobrevive o si perece. Esto se determina mediante el
pago de la colegiatura cada mes.
Por otro lado, se puede crear un fondo con los ahorros del público para
financiar a la gente que quiera estudiar en éstas escuelas privadas. Cuando
terminen la carrera podrían tener hasta 20 años para regresar el crédito.
Más aún, para permitir que nadie se vea imposibilitado de estudiar por falta
de recursos, se le puede otorgar al estudiante financiamiento para que
compre sus libros, rente un departamento, adquiera su computadora, se
alimente bien, etc. Es importante señalar que la tasa de interés de estos
créditos deben ser las normales que imperan en el mercado, de otra manera no
podría sobrevivir el nuevo sistema.
De esta forma se tendría en México dos sistemas educativos: el burocrático
del Estado y el nuevo independiente del gobierno. El sistema burocrático del
gobierno sería como un dinosaurio en proceso de extinción, costoso y
deformador de los jóvenes, que sólo se mantendría para no lastimar a la
burocracia que lo usufructúa; y el nuevo, que tendría que desarrollarse en
un mar de libre competencia.
Para iniciar este proyecto se requieren los recursos de gente que quiera
ahorrar o invertir a largo plazo. Podría fundarse una Administradora de
Fondos para el Retiro (AFORE) educativo y los recursos estarían garantizados
por la devolución de créditos de los profesionales.

En fin, tenemos que inventar nuevas formas pues de una cosa estoy seguro:
el gobierno no puede ni podrá resolver el problema educativo. No nos queda
otra alternativa que usar nuestras propias manos y talento. FIN. 3-ene-06

 

 

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