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Artículos

06/05/2005 - Alberto Mansueti
Consejo de Dios a las Naciones o la "fórmula del buen gobierno"

CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES
O la “fórmula del Buen Gobierno”



Alberto Mansueti


En todos los países del mundo buscan la “fórmula del Buen Gobierno”. Unos creen que es la democracia, otros el socialismo, otros el neoliberalismo. Las mayorías y los gobiernos creen que hay una “Tercera Vía”.

Todos discuten. También en X-landia, un país azotado por la opresión, la pobreza, el desorden, la confusión y el conflicto permanentes.


I

Pero surgen de pronto en X-landia excelentes y asombrosas cifras de crecimiento, y de ahorro, inversiones -domésticas y extranjeras-, y exportaciones. Sin inflación, y casi sin desempleo. Los economistas concuerdan. Demógrafos y otros expertos informan que disminuyen el analfabetismo, y las enfermedades asociadas con la miseria. Y aumenta año a año el número de viviendas, edificios y vehículos, y teléfonos, computadores y equipos eléctricos. Por supuesto, desde entonces no hay huelgas en X-landia, tampoco mucho conflicto político. Y la criminalidad vuelve a niveles manejables. La gente está conforme. ¡Qué maravilla! ¡El mundo se pasma! ¿Descubrieron la “fórmula del Buen Gobierno”? ¿Hallaron “La Salida” a la pobreza, opresión y desorden? ¿Cuál “modelo” siguieron?

Periodistas, académicos y políticos de todo el mundo van a X-landia a informarse.

Los X-landeses dicen seguir unas pocas reglas muy simples. Principalmente estas:

-- El Gobierno NO se encarga de todo ni se entromete en todo. La actividad privada predomina ampliamente. El ejercicio de la enseñanza y la medicina son totalmente privados, así como la economía.

-- El Gobierno es muy pequeño, a cargo básicamente de magistrados llamados Jueces, en cada aldea, ciudad y provincia, y a nivel nacional a título de apelación. La Ley que aplican es breve y sus competencias son limitadas: en muy pocos casos ellos pueden imponer castigos. Lo que hacen es arbitrar, ayudando a la gente a resolver sus conflictos en paz; y eventualmente obligan al causante de los daños a restituir a sus víctimas, o a compensarles. Llaman a eso “justicia restitutoria o compensatoria”, y la enseñan en sus Escuelas de Derecho.

-- El Gasto Público es muy reducido; un porcentaje ínfimo del ingreso nacional, no más del 10 %, destinado mayormente a sostener defensa y policía. Y algunas pocas obras públicas nacionales, porque cada provincia cubre los gastos de las locales, y de su judicatura. A la función de defensa y guarda del orden público le llaman “constabularia”. Junto con la “arbitral”, son las funciones que justifican al Estado. Hay pobres, pero la caridad es cosa privada, y funciona bien, porque la clase media es más numerosa que ricos y pobres sumados.

-- Los impuestos son muy bajos, planos y uniformes. La gente puede ahorrar e invertir libremente. La ley protege la propiedad privada. Y la riqueza se multiplica.

-- No hay más reglas. Y esa es una regla.

En X-landia no hay por ej. Ley del Trabajo, ni de Bancos, ni Agraria. No obstante, casi todos los X-landeses trabajan -y son muy productivos-; los bancos son muy sólidos y confiables (y no hay Superintendencia); y la agricultura es floreciente, como la ganadería. No tienen Ley de Seguros, sin embargo las compañías pagan todos los siniestros en horas o pocos días. No tienen Ley de Marina Mercante, pero sus armadores han construido y explotan una gran flota comercial, muy eficiente. No tienen “Ley de Protección al Consumidor” (ni Superintendencia): si un X-landés no se siente a gusto con un comercio, pues se cambia a otro, puesto que en X-landia hay muchísima actividad comercial, y económica en general ...

El secreto de X-landia, más que las instituciones que ellos tienen, son las que NO tienen. Es el tipo de capitalismo puro, mal llamado “salvaje”.

¿Y cuál es la Constitución de X-landia? ¿Y esas leyes tan sabias? ¿Dónde están esos portentos de la “arquitectura jurídica” ... Decretos, Leyes y Mandamientos tan avisados y prudentes?

Ellos no inventaron ni descubrieron la fórmula. La redescubrieron cuando el Rey Josías, porque la tenían olvidada, según se cuenta en la Biblia, Segundo Libro de Crónicas cap. 34. Y al principio les fue revelada, nada menos que por Dios mismo. El Altísimo. Por boca de sus Profetas. En unos libros viejos, principalmente Deuteronomio, del Profeta Moisés. Para instrucción y ejemplo de los demás pueblos (Cap. 4). El Cap. 17 de Deuteronomio contiene lo principal de la Constitución, y algunas de sus leyes, todas muy escuetas, y simples, al punto que casi no hay abogados en X-landia, con lo que se ahorran mucho dinero, tiempo y salud mental. El Cap. 28 dice que si ellos siguen esas normas les va a ir muy bien, porque son sostenedoras y protectoras de la vida misma; de lo contrario NO. Y el Cap. 4 es profético: dice que de seguir fielmente y sin desviarse tales normas, X-landia servirá de buen ejemplo a las demás naciones, lo cual ocurre. Se presume que de otro modo serviría de mal ejemplo; en todo caso, ¡de ejemplo!

En el libro de Éxodo figuran los ya clásicos “10 Mandamientos”. Algunos de ellos son judicialmente exigibles, por lo que constituyen la Carta de Derechos Humanos. Por ej. “No matar” consagra el derecho a la vida; “No robar”, a la propiedad privada; y “No levantar falso testimonio ni mentir”, a la buena fe en los tratos y a la verdad en las palabras. No hay más derechos humanos. El derecho en X-landia tiene que ver sólo con el respeto al prójimo y la justicia en los tratos, no con la rectitud en la vida, y por eso no hay “ley antidroga”. Los delitos son ofensas contra las víctimas, no contra “la sociedad”. Cada quien es responsable y aprovecha de las consecuencias de sus actos, malas o buenas.

Otro de los libros es llamado “Primero de Samuel”, por quien lo escribió. El Capítulo 8 -igualmente profético-, trae una larga advertencia del autor contra los Gobiernos que se salgan de esas limitadas normas, describiendo las pésimas consecuencias de semejante desobediencia, que recaerán sobre el pueblo.

En general, los 5 libros legales del AT exponen las reglas de convivencia según los tres postulados de gobiernos limitados, mercados libres e instituciones sociales independientes del Estado y la política. Y los libros de Josué, Jueces, Ruth y I Samuel, muestran cómo se vive sin "Reyes": con libertad, justicia, paz y prosperidad. Enseguida, los siguientes libros históricos cuentan cómo la nación israelita se hizo grande, pero se fue alejando de esas normas, al paso que se apartaba de Dios. Bajo "Reyes", se dieron instituciones opuestas: mercados cautivos, gobiernos ilimitados, e instituciones sociales políticamente dependientes. (Crónicas).

¿Resultados? Excepto cuando Josías, desastrosos: los documentos bíblicos informan sobre despotismo, altos impuestos, reglamentarismo e intromisiones en la vida privada, irrespeto a la propiedad, pobreza y miseria. Y conspiraciones, guerra civil y secesión. Y debilidad nacional, amenazas externas, derrotas militares, deportaciones masivas, exilio y cautiverio. Excepciones: unos pocos Reyes siguieron la dirección de Dios. Por eso todos los Profetas -David incluido (Salmos)- critican esas desviaciones, en Judea y en Samaria, antes y después del Exilio. ¿Responsabilizan sólo a los reyes, sus ministros y consejeros? No: también a los sacerdotes y a los letrados, a los falsos profetas, y a la mayoría del pueblo (siempre con excepciones) cuya voz NO es la voz de Dios. El “remanente fiel” es una minoría selecta.


II

¿Por qué hablamos de “X-landia” y no de Israel?

Porque esta historia es más antigua. Comienza cuando el Pueblo de Israel ni existía. Y porque muchas personas -incluso cristianas-, creen que el CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES no aplica a naciones cristianas, ni vale para hoy en día. Están muy equivocadas.

Los Gobiernos se toman poderes y recursos que respectivamente desapoderan y empobrecen a las personas. Así lo dice el Señor Jesucristo en los tres Evangelios sinópticos: “se hacen llamar bienhechores”; se “enseñorean sobre las naciones”; y “se arrogan sobre ellas potestades”. (Mt 20:25; Mr 10:42; Lc 22:25). Juan el Bautista, Jesucristo y sus Apóstoles NO dicen que esa doctrina ha perdido vigencia o valor para nosotros los cristianos. La confirma igualmente San Pablo, por ej. en el famoso Cap. 13 de Romanos.

Por otra parte, en el Nuevo Testamento se manda a los cristianos ser “la luz del mundo”, y colocando el candil “no en un rincón”, sino para que alumbre a toda la casa, “en el centro del recinto”. (Mt 5:14; Mr 4:21; Lc 8:16 y 11:33) Si los cristianos consideramos “Gran Comisión” a la tarea de difundir el Evangelio de Salvación, esta de alumbrar al mundo podría considerarse una Gran Responsabilidad. La misma que le fue encomendada al pueblo de Israel en Deuteronomio 4.

Cuando la Biblia era parte constituyente de la cultura popular en Occidente, los niños eran educados como los israelitas: con historias bíblicas que confirman e ilustran lo que Dios enseña en materia de Gobierno:

-- En el libro de Jueces el buen Juez Gedeón, obediente a Dios, no quiso poder real.

-- Y contrastan las figuras de sus hijos: Abimelec, ambicioso de poder -seguido de “ociosos y vagabundos”-; y Jotam, quien cuenta la historia de la zarza inútil.

-- David y el censo, historia que se narra en Crónicas. Contrastan los pecados privados de David, con sus pecados políticos: el censo de Crónicas, un intento de contabilizar a la gente para controlarla, confiscarla y manipularla.

-- Absalón hijo de David. Samuel 2 narra la campaña electoral de este candidato, apoyado en la ignorancia de las masas, que lo secundan y vitorean.

-- Roboam. Reyes 1 cuenta sobre cómo este hijo de Salomón, contra la guianza de Dios reiterada por boca de los ancianos, aumenta los impuestos y regulaciones.

-- Nabot y su viña (1 Reyes), y el Rey Acab y Jezabel. Un punto de inflexión en el camino de una monarquía limitada y constitucional a un totalitarismo despótico.

-- Zaqueo (Lucas 19), el jefe de la recaudación de Impuestos, que los devuelve, arrepentido de su pecado.

-- San Pablo y los cristianos de Roma, que prefieren obedecer a Dios antes que al Gobierno rebelde a Dios, en términos del cap. 13 de la Epístola.

-- La primera Bestia de Apocalipsis 11 y 17: como las 4 bestias de Daniel 7, es un SuperGobierno.

Desde niños, las personas eran enseñadas por sus maestros cristianos (“luz del mundo”) a razonar sobre estas historias. En Levítico 19:17, la Biblia aconseja razonar. También tener fe, pero es una fe no incompatible con la razón, porque de otro modo no mandaría Dios ambas cosas.


III

La historia arranca algunos milenios más atrás, con un mercader semítico llamado Abraham, quien comenzó a practicar ciertas normas basadas en el respeto a la propiedad privada y los contratos celebrados de buena fe, desviandose así de la tendencia general en su medio. Este comerciante se hizo muy rico, y su familia, al punto de que su hijo Isaac despertó la envidia de sus vecinos filisteos. (Gen 26:14). Su descendencia dio origen al pueblo de Israel, para el cual Moisés promulgó una legislación basada en esos mismos principios abrahánicos. La Ley hebrea, incluida en la Biblia, es la legislación liberal más antigua, porque la libertad personal bajo Dios es la contracara del Gobierno limitado. Las competencias de autoridades y funcionarios eran muy limitadas, algo extraño y raro en una región donde las monarquías y tiranías absolutas y endiosadas eran lo normal ... Y aún lo son.

Durante la tan calumniada Edad Media, el poder gubernamental era uno entre otros poderes: los mundiales del Emperador y el Papa, y los regionales y locales de la nobleza, clero, ciudades, tribunales, gremios y cofradías, compañías empresariales y cámaras de comercio. Todos esos poderes se limitaban unos a otros. Y la Ley les imponía límite a todos: era la costumbre del lugar, que el Gobernante declaraba oficialmente y curaba por su vigencia; no su mandato arbitrario.

La Biblia y la arqueología dicen que mientras la confederación de las 12 tribus israelitas siguió las normas de Gobierno limitado y libre comercio, la nación se enriqueció e hizo grande. Con el sabio rey Salomón llegó a ser una "gran potencia". Y a sus Gobiernos se les subió el poder a la cabeza, y se alejaron de tales normas. Y tal como estaba escrito en Deuteronomio 28, comenzó la decadencia, y sus terribles consecuencias, incluyendo guerras civiles y secesiones, sometimiento a imperios extranjeros, deportaciones masivas y exilios. Pero después, y por siglos ¿cuál ha sido la nación más rica del mundo? Los judíos de la diáspora, no casualmente los practicantes más devotos del capitalismo. Y sin Estado, territorio ni Gobierno (al menos hasta 1948). Lo cual prueba que los gobiernos no enriquecen a las gentes sino al revés.

El cristiano Rey Alfonso X el Sabio de España siguió el ejemplo en el siglo XIII: incorporó capítulos enteros de la Biblia en sus "Siete Partidas", y mandó a los jueces aplicarlos. La nación se hizo respetuosa, y se plenó de intelectuales y comerciantes judíos, cristianos, y musulmanes (algunos árabes, otros no) sin discriminaciones injustas y odiosas, esa “acepción de personas” que la Biblia proscribe repetidamente. Hubo prosperidad Y florecimiento cultural a la vez, lo cual prueba que no están reñidos -no siempre y necesariamente hay que elegir entre ser rico o sabio-, y pueden fertilizarse mutuamente. Esa fue la España de "las tres religiones"; de la recuperación de Aristóteles para la Filosofía; de las innnovaciones tecnológicas aplicadas a la agricultura, industria y navegación; de la Universidad de Salamanca y la Escuela de Traductores de Toledo, etc. La España rica. Llegó a "gran potencia", y a sus dirigentes se les subió el poder a la cabeza. Y se alejaron de la fórmula. Así comenzó la decadencia española, con todas sus terribles consecuencias. La España que descubre el Nuevo Mundo, aunque país militarmente activo, ya estaba en decadencia, y profunda. Aunque a la luz de la Contrarreforma aún pudo parir la Escolástica hispana de los ss. XVI y XVII, cantera de la Doctrina Social bien entendida de la Iglesia Católica, fiel a sus bases bíblicas. Y madre de la fisiocracia francesa, y abuela de la Escuela austriana de Economía.

Holanda era una provincia española. Los cristianos protestantes la separaron de su madre patria, y el país se volvió a la Biblia, y a las normas de convivencia que consagra. Fue la primera de las naciones modernas que siguió la fórmula. Pese a ser hoy uno de los países más socialistas de la Unión (Socialista) Europea, Holanda fue la primera nación moderna que prosperó y progresó, después de España. Ya comenzado el s. XX en Holanda, el escritor y Pastor calvinista Abraham Kuyper -quien fuera Primer Ministro en su patria, bajo la Reina Guillermina- expone la tesis de la “soberanía de las esferas”, versión protestante de la visión cristiana del poder equilibrado.

Suiza es caso análogo y más ilustrativo, ya que no es una “nación” homogénea. Fue y es más capitalista y por ende más rica que Holanda incluso hoy. Y no se mezcló en las colonias, ni siquiera en las guerras europeas. Constituye un rotundo mentís a la afirmación leninista: el imperialismo no es “fase” o manifestación del capitalismo, sino de su opuesto, el estatismo.

La tradición de incorporar normas bíblicas a la legislación constitucional y ordinaria se remonta en los países anglosajones a otro rey sabio, Alfredo el Grande (siglo IX) quien independizó a su país de Dinamarca, y fundó la Universidad de Oxford. Es la misma tradición política antiabsolutista de la Carta Magna del siglo XIII, y de la gloriosa Revolución Puritana del XVII. Con la abolición de las Leyes de Granos, y de otras normas mercantilistas como las Actas de Navegación, Inglaterra victoriana pudo por fin superar las reservas de los políticos, economistas, novelistas -y del inmenso ejército de “expertos” anticapitalistas-, y se convirtió por fin al libre comercio. Entonces comenzó en firme su camino a la prosperidad y a la riqueza. Pero con el “Imperio”, el pueblo creyó que podía contar con su almuerzo gratis, y enseguida los socialistas minaron la confianza de la gente en la libre empresa.

EEUU de América comenzó imitando el buen ejemplo de su madre patria. Y fundó sus normas constitucionales -Declaración de Independencia, Constitución y Declaración de Derechos (10 Enmiendas)-, en los tres principios bíblicos de Gobierno limitado, mercados libres e instituciones privadas independientes del Estado. En pocas décadas se produjo una acumulación de capital jamás vista, con todos sus benéficos efectos, a plazo tan largo que muchos aún perduran, pese al avance erosionante de las oleadas socialistas. Pero esas normas han hallado muchos obstáculos en su cumplimiento; sobre todo cuando pasó lo de siempre: el status de “gran potencia” marea y atonta a los Gobiernos. Y a los pueblos, que dejan de mantenerse cautelosos y vigilantes.


IV

Las naciones no siguen hoy el CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES. Para nada.
Hacen exactamente todo lo contrario, y en todas las materias.

-- Proverbios y otros libros “sapienciales” aconsejan a la gente informarse antes de opinar, y aprender a discernir con cautela. Y a cultivar la sabiduría, a quienes tengan vocación para la actividad intelectual. Y esto es válido para los asuntos públicos. Sin embargo todos los Gobiernos aconsejan a las gentes precisamente lo contrario: “expresar todas las opiniones”. Y enseñan al público a fijarse no en el contenido de una doctrina o en sus frutos, sino en la certificación estatal de quien la imparte.

-- Deut 17:14-20 sienta las bases constitucionales del Gobierno limitado, separado de las empresas, iglesias y demás esferas y negocios privados, y encargado de sólo unas pocas funciones públicas y no todas. Sin embargo hoy el Estado en todo se entromete, y no sólo en la economía sino en la familia, en la “educación y salud”, en el deporte, la ciencia y el arte, y hasta en la moralidad. El de hoy es un “Estado edificante” que pretende dictarnos también las normas éticas, desde luego que a su modo. Casos por ej. de la “guerra a la droga”, “educación ambiental” (o sexual) , “formación en valores”, etc.

-- Esas mismas normas aconsejan mantener bajos los gastos públicos y por tanto los impuestos. Y Proverbios 22:7 aconseja vigilar préstamos y deudas. Pero sin embargo los Gobiernos hacen lo contrario: en gastos, impuestos y deudas se han desorbitado. Las cifras se vuelven inmanejables. Los impuestos excesivos obligan a la gente a trabajar buena parte de su tiempo a la fuerza para los Gobiernos, en términos de I Samuel 8.

-- I Sam 8 también enseña que la mayoría no siempre tiene razón. No obstante, se ha terminado por imponer en todos los países la democracia pura, y desaparecido antiguos límites como el sufragio calificado y la elección indirecta. ¡Y todavía se exige “más democracia”!

-- Pesa y medida justa demanda la Ley en Levítico 19:35. Este pasaje se interpreta siempre contra los comerciantes y empresarios; pero jamás contra los Gobiernos, siendo que el dinero es una vara de medir el valor económico de las cosas, además de instrumento de intercambio y de ahorro. Sin embargo a través del bancocentralismo los Gobiernos se han arrogado el monopolio de emisión de dinero, y hoy han terminado pervertidas absolutamente todas las monedas -aunque unas más que otras-, porque la ausencia de un patrón objetivo de medida que les sirva como respaldo fomenta su irresponsabilidad en esta materia.

-- Exodo 22:22 y Deut. 10:18 mandan no oprimir a la viuda y al huérfano, y hacerles justicia. Los contextos indican que los “opresores” son los Gobiernos y sus impuestos al capital, siendo que viudas y huérfanos por lo general sólo pueden disponer del capital heredado para subsistir. No obstante, nadie ve hoy a las viudas y huérfanos como “capitalistas”, con excepción de la “Economía de la Oferta” (Supply-side economics).

-- La Biblia manda a legisladores y jueces no hacer acepción de personas; sin embargo hoy se hace exactamente lo contrario, y la discriminación es la regla. Como consecuencia, las leyes especiales han terminado por anular a las generales, que casi han perdido vigencia. Existe prácticamente una Ley para cada profesión, actividad o condición. ¡Y todavía se reclaman más “derechos”!

-- Deut. 24:17 manda igualmente no discriminar contra el extranjero; eso es precisamente lo que hacen las leyes “proteccionistas” de hoy en día, dictadas contra personas, empresas o artículos procedentes del exterior, perjudicando también a usuarios y consumidores locales.

-- Levítico 19:15 establece que el derecho no se ha de torcer ni ante el grande ni ante el pobre, pero resulta que ahora y desde hace tiempo todas las leyes ya salen torcidas de los Parlamentos, para “proteger” al supuestamente “más débil”. Como consecuencia de esta flagrante violación al Consejo de Dios, se causan restricciones a la oferta de los bienes y servicios afectados, con lo cual se daña especialmente a las categorías a quienes se dice beneficiar: trabajadores, inquilinos, usuarios de préstamos medianos y pequeños, etc.

-- “No retener el jornal del jornalero” repite varias veces la Biblia, lo cual también es interpretado contra los empresarios y empleadores. Sin embargo, leyes y Gobiernos (frecuentemente en connivencia con sindicatos y asociaciones patronales) mandan hacer a los trabajadores una interminable serie de descuentos y retenciones por nómina, en concepto de impuestos y otros pagos forzosos, las más de las veces de manera inconsulta. Esto genera costos a los empleadores y otros agentes económicos obligados a actuar como agentes de retención, y por lo tanto a trabajos forzosos para los Gobiernos.

-- “Al César lo que es del César” implica que el Emperador no debe exigir más que lo suyo; sin embargo los impuestos confiscatorios son hoy la regla. Y las “congelaciones” de depósitos bancarios. Y antes las “nacionalizaciones” de empresas y activos.

-- Todo esto forma parte del sistema de “enseñorearse”, “arrogarse potestades” y “hacerse llamar bienhechores” los gobernantes, claramente denunciado por Jesucristo mismo en los Evangelios. Es el moderno Estado “soberano”, regulador, llamado “de Bienestar”, que aparece disfrazado de compasivo y piadoso. ¡Muchas veces defendido apelando a la “piedad evangélica”!

-- Si Romanos 13 no se lee a la ligera, resulta claro que los creyentes debemos obediencia a los Gobiernos obedientes. De otro modo no se entendería cómo el autor, y muchos de los destinatarios de la carta, desobedecieron al Gobierno de Roma que los perseguía, y fueron por ello condenados a muerte.

-- La Biblia desaconseja enfáticamente el imperialismo -fase superior del estatismo-, y el Gobierno mundial. Esto es claro en Génesis, Daniel, y Apocalipsis de Juan. Sin embargo hoy todas las naciones del mundo marchan a formas supranacionales de Gobierno, que adrede se confunden con la globalización de los mercados y la economía internacional.


V

Está muy claro:

-- Que hay un completo CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES. Contempla diversos aspectos. Y es muy claro, no ambigüo ni equívoco, si bien no está expresado en los términos actuales, que hoy usamos.

-- Que sin embargo las naciones no siguen este Consejo. Porque independientemente de las palabras y expresiones, ellas prefieren seguir todos los conceptos, ideas y doctrinas contrarias, y en cada uno de los puntos, ya que las consideran más sabias.

-- Los resultados o “frutos” están a la vista: desempleo con inflación; paralización y recesión de las actividades económicas; ingresos insuficientes; insatisfacción, disconformidad y disgusto del público con los Gobiernos; mediatización de actividades privadas en función de la política; múltiples formas de opresión con desorden e inestabilidad política continua; venalidad y corrupción en los funcionarios; criminalidad en aumento; desintegración familiar; generalizada degradación intelectual, política, psicológica, cultural, estética, moral, etc.

En los años ’70 hubo inflación con desempleo, dos hechos que no podían coexistir, según la ciencia económica convencional por entonces predominante. Por consiguiente algunos economistas concienzudos comenzaron a revisar ciertos presupuestos básicos entonces corrientes en su disciplina, aunque la mayoría se limitó a recomendar “gerencia económica” a los Gobiernos. Y en los ‘80 hubo férreas dictaduras, pero con anárquico desorden, y confusión, fenómenos que tampoco podían aparecer simultáneamente según la ciencia política convencional. Pero sociólogos y politólogos no revisaron sus presupuestos básicos; simplemente recomendaron “democracia” y “más democracia”. Desde los ‘90 hay democracia, mucha, y participación, pero con mucho descontento e irritación -lo cual llaman “ingobernabilidad”-, otros fenómenos que tampoco podían aparecer simultáneamente según los “cientistas sociales”. Y en el s. XXI reapareció impetuoso el socialismo, que había desaparecido “para siempre” según sabios prestigiosos tipo Fukuyama.


VI

¿Qué nos dice toda esta experiencia sobre el CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES? Note Ud. que la verificación (cumplimiento) es la prueba para discernir la falsa profecía de la verdadera, conforme a Deuteronomio 18:20-22.

El experimento se ha repetido, y varias veces, y siempre con los mismos resultados. Vea Ud. la historia de las naciones que prosperan. España, después Holanda, Suiza, Inglaterra, y por fin EEUU, una tras otra, y compare con todas las demás, incluyendo Venezuela e Hispanoamérica. ¿Qué evidencias surgen siempre? Dos:

A. Excepcionalmente, algunos Gobiernos siguen la regla del no intervencionismo (“laissez faire”), acomodados al Consejo de Dios. Muchas veces asesorados por políticos creyentes y bíblicamente informados, otras no; pero de todos modos, ¡a la gente le va muy bien!

B. Por lo general siguen otras reglas. Muchas veces aconsejados por políticos creyentes aunque bíblicamente mal informados, otras no. Pero de todos modos, ¡a la gente le va muy mal!

En Guatemala por ej. hubo Presidentes cristianos. Uno de ellos: Efraín Ríos Montt. Pese a ser cristiano evangélico, no conocía la historia de Roboam. O tal vez creyó que era una historia antigua, no aplicable a nuestros tiempos. Como Roboam, lo primero que hizo llegado al poder, fue aumentar los impuestos y las regulaciones. Pese a las frecuentes oraciones de las iglesias por su éxito, Ríos Montt fue derrocado, aproximadamente a los 18 meses de su mandato. Fracasó. Mal ejemplo. Como Roboam.



¿Venezuela y América latina? Viven de espaldas al CONSEJO DE DIOS A LAS NACIONES. No debe asombrar el subdesarrollo, la pobreza, la opresión, ni los otros males que les acompañan, descritos en Deuteronomio 28.

Ignorando la opinión de Dios, el pueblo reclama vanamente de los Gobiernos cosas que éstos no pueden darle -educación, atención médica, vivienda-, puesto que no es función de los gobiernos producirlas. El pueblo se queja y se lamenta. Protesta y manifiesta. Pero persiste en su rebeldía. Cuando se violenta y saquea -como el 27 de Febrero de 1989 en Caracas-, no puede decirse que tiene a Dios de su lado. Dios no ha autorizado saqueos.

¿Y las oraciones de las Iglesias para que el Señor elija buenos Gobernantes, y los ilumine ...? La experiencia es que cada gobernante es peor que el anterior.

El pueblo elige a los gobernantes, no Dios. (Deut. 17, I Sam. 8 y concordantes). Y si el pueblo desoye lo que Dios ha dicho y establecido, y elige gobernantes que también lo desconocen, entonces Dios no atiende sus oraciones. (I Sam. 8:18).

“Obediencia es mejor que sacrificio” (I Sam. 15:22).

“Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).


 

 

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